BOGOTÁ.– A menos de 24 horas de lo que se anticipa será un encarnizado balotaje en Colombia, el disruptivo representante de la derecha colombiana, Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, parece llevar la delantera sobre el candidato oficialista del Pacto Histórico, Iván Cepeda.Con un programa económico inspirado en el propio presidente de la Argentina, Javier Milei, y una propuesta de seguridad de “mano dura” al estilo del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, el outsider de la política nacional confía en que la réplica del manual de campaña de las nuevas derechas globales lo lleve a la Casa de Nariño.“Lo que tiene en común De la Espriella con Bukele y Milei es que dicen estar luchando contra una presunta élite que tiene olvidado al pueblo, que es corrupta y que se ha hecho con el poder del Estado formando una especie de casta política”, analizó para LA NACION Christian Julián Fajardo, profesor del departamento de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana.El batacazo de la clase mediaEl mejor sector para entender el fenómeno del ascenso de Abelardo de la Espriella es aquella clase media y media baja colombiana que históricamente votaba por opciones más progresistas, pero que en la primera vuelta de estas elecciones presidenciales acompañó al candidato de la derecha.La zona de Teusaquillo, en Bogotá, es un claro ejemplo de este viraje. Con su tranquilidad de barrio y sus casas bajas pero espaciosas, este reducto típico de la clase media de la ciudad contribuyó a la victoria del presidente saliente Gustavo Petro en 2022, pero votó a De la Espriella el 31 de mayo pasado. “Abelardo viene a corregir los errores de un gobierno que se equivocó de rumbo, que no cumplió con sus promesas y que deja las cosas peor de lo que estaban”, expresó a LA NACION Jacinta, una jubilada de 66 años, frente al jardín de su casa estilo inglés.Su opinión representa la de muchos colombianos desencantados con el desempeño de la gestión que se retira, que a pesar de haber impulsado un aumento histórico del salario mínimo logrando reducir la pobreza monetaria del país del 36,6% a 28%, deja el Estado en crisis fiscal, el sistema de salud quebrado y, más importante aún, una deuda pendiente en cuanto a la seguridad.“Quienes hemos vivido ya mucha de la historia de Colombia, sabemos lo que pasa en este país cuando se quiere dialogar con la guerrilla”, completó Jacinta.La referencia de la mujer tiene que ver con el fallido enfoque dialoguista conocido como “Paz Total”, con el que Petro buscó negociar con los grupos armados en pos de su desmovilización pero derivó en la expansión de estas agrupaciones, y se convirtió en una de las herencias más pesadas de su gobierno.El gobierno de “los nunca”Al igual que el presidente argentino, que construyó su identidad política en torno a la lucha contra la “casta”, De la Espriella ha buscado posicionarse como el abanderado de “los nunca”, es decir, de los excluidos de la política, pero más aún, de la sociedad colombiana.“Nosotros somos los nunca.

Los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, los que nunca nos hemos robado un peso, los que nunca nos rendimos ni nos quedamos en la queja. Los que nunca hemos hecho politiquería”, decía el entonces desconocido candidato de derecha en los primeros días de su campaña.Con la ayuda de Dios y la fuerza pública, haré de Colombia un país seguro, próspero y con futuro en la Patria Milagro.Firme por la Patria. 🫡(A.D.L.E) 🇨🇴🐅 pic.twitter.com/Q1wylxryiZ— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) June 20, 2026A partir de esta épica, De la Espriella ha intentado ser al mismo tiempo el representante de sectores de las clases bajas, medias y altas para quienes el clivaje fundamental del país no se divide entre pobres y ricos, sino entre gobernantes y gobernados.En ese sentido, “Abelardo se articula a una derecha global que ha emprendido no tanto una lucha material, sino más bien una lucha cultural”, explicó Fajardo.

En torno a esta lectura de la sociedad colombiana, el abogado de 47 años articuló el programa de gobierno que denomina la “Patria Milagro”, cuyas principales propuestas –condensadas en un documento breve a modo de punteo– se centran en la “extrema coherencia”, es decir, “el sentido común aplicado a la nación”.De acuerdo a la página oficial de Defensores de la Patria, los principales ejes del sentido común son “la familia, la propiedad, el trabajo, la fe y la seguridad”.“Su propuesta se diferencia de otras por, entre otras razones, volver a adoptar la religiosidad y proponer una restauración ética y moral del Estado”, expresó a LA NACION la consultora de política internacional María Alejandra Trujillo.De este modo, De la Espriella ha logrado alinear detrás suyo no sólo al votante tradicional de la derecha colombiana, sino también a todos aquellos que más que votar por Abelardo, votan contra Petro y la continuación de su programa.Aunque el mandatario abandona la presidencia con un alto porcentaje de imagen positiva –más del 40%–, gran parte del resto de la sociedad colombiana ve en su figura a un gobernante fracasado y el máximo exponente de una izquierda que temen pretenda perpetuarse indefinidamente en el poder siguiendo el ejemplo del chavismo. El tigre y el leónEn una galería de la zona comercial conocida como San Andresito de la 38, el equivalente bogotano al barrio porteño de Once, desde su local de artículos para videojuegos, Jeison expresó a LA NACION que votaría convencido por el candidato de la derecha. “Él es un empresario, entonces nos entiende a nosotros los comerciantes.

Y sabe que este gobierno ha robado muchísimo. Necesitamos que ponga el país en orden para que las cosas funcionen”, explicó el hombre de 35 años, quien afirmó, asimismo, que muchos de sus compañeros vendedores comparten su postura.El apoyo de Jeison tiene que ver con la imagen que el propio De la Espriella pretende transmitir, la de un empresario exitoso que cosechó abultadas ganancias en todos los rubros en los que quiso hacer negocios –por ejemplo, con una marca de ropa masculina de lujo, una marca de licores y Místico, un restaurante en Miami– pero, más importante aún, lo hizo sin ayuda de nadie.A lo largo de su campaña, el candidato de la derecha se ha mostrado como un emprendedor nato cuya única bandera ideológica en términos económicos es el libre mercado.

En particular, De la Espriella ha sido un declarado admirador del programa económico del gobierno argentino –al igual que del presidente norteamericano, Donald Trump– proponiendo la eliminación de restricciones al mercado y un drástico recorte del Estado.Aunque no usa la metáfora de la “motosierra”, De la Espriella propone reducir en un 40% el gasto público y eliminar unos 700.000 cargos entre funcionarios y contratistas.Para cumplir con esta promesa de “reforma integral del Estado”, el candidato asegura que en caso de ser electo firmaría 90 decretos en los primeros días de su gobierno.Asimismo de medidas económicas, ambos políticos comparten una fascinación por las figuras de felinos. De forma similar al presidente, que suele representarse con la imagen de un león, De la Espriella ha adoptado el apodo de “El Tigre”, un animal que se volvió omnipresente en su campaña.

Desde su llamado a votar, con “póngale la raya al tigre”, y su merchandising oficial plagado de referencias al animal, hasta sus múltiples videos de inteligencia artificial en los que aparece representado por el gran felino, este se convirtió en uno de las marcas inconfundibles del candidato de derecha. View this post on Instagram Luego de la victoria parcial del “Tigre” en la primera vuelta, el propio Presidente respondió a los guiños metiéndose de lleno en la campaña colombiana y fue muy explícito en su apoyo a De la Espriella.“El camino es claro, más libertad económica, más seguridad, más comercio y cero tolerancia con el crimen organizado transnacional y el narcotráfico”, escribió Milei en X, donde comentó haber hablado con el candidato días antes del balotaje.“Mano dura” para ColombiaDel modelo Bukele, por otro lado, De la Espriella pretende tomar el enfoque y la retórica de “mano dura” que ha caracterizado al líder centroamericano.

Una de las principales propuestas del colombiano es imitar el sistema de megacárceles de Bukele, que ha sido denunciado por Amnistía Internacional y Human Rights Watch por condiciones inhumanas y violaciones a los derechos humanos. Al mismo tiempo, De la Espriella llama a volver a cooperar de forma estrecha en materia de inteligencia con Estados Unidos e Israel, lazos rotos por el gobierno de Petro, y propone una “fumigación aérea” de 330 mil hectáreas de cultivos ilícitos que denomina “Pax Romana”.

En cuanto a los grupos armados, el candidato propone terminar con los diálogos de paz que inició el gobierno del Pacto Histórico y asegura que reducirá en un 50% la violencia en el país y recuperará el control de los territorios en manos de las organizaciones criminales. En caso de ser electo, ha afirmado “El Tigre”, dará “la orden de bombardear todos los campamentos narcoterroristas” intentando generar “el menor impacto en la población civil”.