Vuelven los arpones: Islandia reinicia caza de ballenas tras dos años

El ballenero Hvalur, uno de los dos últimos de Islandia, levó anclas para salir a cazar ballenas luego de dos años de parón, informaron este sábado la prensa local y activistas. Los dos barcos balleneros zarparon el viernes por la noche luego de haber probado sus arpones, según los medios islandeses MBL y RUV.
Un manifestante se había atado al mástil de uno de estos buques cuando salía del puerto de Reikiavik, hasta que acabó bajando del barco y fue escoltado por la policía, según RUV. Islandia, que suele ser blanco de críticas de oenegés ecologistas, forma parte de los únicos tres países que siguen autorizando la caza comercial de la ballena, junto con Noruega y Japón.
La caza, de mediados de junio a mediados de septiembre, no se llevó a cabo en Islandia en 2024 y 2025, por una situación económica complicada y porque se consideró que no iba a ser rentable. Según el Marine and Freshwater Research Institute de Islandia, esta temporada las capturas no deben superar los 150 ejemplares de rorcual común, es decir, un 28 por ciento menos respecto a lo recomendó entre 2018 y 2025.
Para las ballenas Minke, el límite se fijó en 168 ejemplares, es decir, una disminución del 23%. Joanna Swabe, responsable de la ONG Humane World for Animals, recordó que las ballenas "sufrirán con toda probabilidad una muerte atroz por una carne que casi nadie en Islandia desea comer".
El próximo otoño boreal, Islandia presentará un proyecto de ley destinado a prohibir la caza de la ballena. Islandia mantiene una larga tradición ballenera que se remonta a siglos atrás, aunque en las últimas décadas la actividad ha perdido relevancia económica.
La mayor parte de la carne de ballena capturada en el país se destina a la exportación, principalmente hacia mercados asiáticos, mientras que el consumo interno ha disminuido de forma constante. Esta caída de la demanda fue uno de los factores que llevaron a la suspensión temporal de las operaciones durante las dos últimas temporadas.
La caza comercial de ballenas permanece prohibida en gran parte del mundo desde la moratoria adoptada en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional. No obstante, Islandia, Noruega y Japón continúan autorizando capturas comerciales bajo distintos mecanismos legales.
Esta situación ha generado durante años críticas de organizaciones conservacionistas, que consideran que las poblaciones de cetáceos deben protegerse mediante medidas internacionales más estrictas. El debate sobre el futuro de la caza ballenera se ha intensificado en Islandia debido al crecimiento del ecoturismo de observación de cetáceos, una actividad que genera importantes ingresos y atrae cada año a miles de visitantes.
Diversos sectores económicos y ambientales sostienen que las ballenas vivas aportan más valor al país que su explotación comercial.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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