El reconocido periodista de Teletica Daniel Céspedes ya contabiliza seis años de celebración del Día del Padre, pero confiesa que hubo una época en su vida en la que creía que la paternidad no era para él. En entrevista con La Nación, dio a conocer que la llegada de su hija dio un vuelco completo a su mundo; lo dice desde la madurez de un hombre que descubrió una felicidad que ni siquiera sabía que existía.

El comunicador recuerda perfectamente el día en que se enteró, luego de notar un retraso en el período de su esposa.“Llegué a la casa con un libro, una cerveza y una prueba de embarazo. No sé por qué ese fue el combo de ese día, pero fue el combo.

Y en efecto, la prueba dio positiva. La verdad, el momento en que nos dimos cuenta para mí ha sido quizá el momento más lindo de mi vida... cuando llega la persona indicada y llega el momento, te cambia la vida”, recuerda Daniel con una sonrisa.Para Céspedes, estos seis años no solo han sido un proceso de maduración personal y profesional, sino un viaje de regreso a la inocencia a través de los ojos de su pequeña.“He aprendido mucho al recuperar la capacidad de asombro porque lo veo en ella.

Creo que por ahí los adultos tenemos que tener esa niñez de alguna forma, que podamos emocionarnos de las cosas que hemos normalizado y que son bellas de la vida”, afirma, aceptando entre risas su lado más sensible.“De hecho, estábamos viendo Toy Story 3 un día de estos y terminé llorando desconsolado. Y mi hija se quedó viéndome: ‘¿Pero qué le pasa a mi papá?’”.En la dinámica diaria, Daniel reconoce que su hija heredó su temperamento.

Aunque físicamente se parece a su madre, la niña tiene un carácter alegre pero fuerte. Cuando se enoja, lo hace de verdad, un rasgo en el que Daniel admite que tendrá que tener cuidado.En la pasión del fútbol le salió “el tiro por la culata”.

Entre bromas, confiesa que su intento por hacerla saprissista falló y que ahora tendrá que “preguntarle a ChatGPT” qué hacer con una hija liguista.Más allá de los juegos y las divertidas anécdotas cotidianas —como la vez que le puso el pantalón antes que el calzón—, el periodista se detiene en un ejercicio que considera vital para cualquier padre: la contemplación.“Los papás tenemos que sentarnos y contemplar un poquito esa belleza de ese ser humano. Yo contemplo a mi familia, estoy con mi hija, la veo que ya está cada vez más grande y digo: ‘Qué momento tan lindo, qué vida tan linda’.

El otro año entra a la escuela y sí me da mucho sentimiento... da mucho susto que luego salga de esa niñez en la que el mundo es color de rosa”.Para Daniel, el blindaje ante ese futuro ya se está construyendo: “Las bases para enfrentar los retos de la vida se construyen a partir de una niñez feliz y de sentirse valorada, de sentirse apreciada. Entonces, creo que esa es nuestra tarea ahorita como papás”, concluyó.