A 33 años de una carta pastoral que sigue vigente en la política paraguaya - Nacionales

El fallecido obispo Óscar Páez advertía ya en 1993 sobre los aspectos negativos de las campañas electorales, marcadas por ataques personales, mentiras y difamaciones. Señalaba que estas prácticas se evidenciaban con mayor fuerza durante las disputas internas de los partidos políticos, deteriorando la calidad del debate democrático.
Asimismo, condenaba la compra y venta de votos, así como el aprovechamiento de la necesidad y la ignorancia de las personas para obtener beneficios electorales. Consideraba que estas acciones atentaban contra la honestidad y la dignidad humana.
Monseñor Páez definía a la política como una actividad noble y necesaria, orientada al logro del bien común. Sostenía que ningún ciudadano podía permanecer indiferente ante las responsabilidades que implica la construcción de una sociedad más justa.
Para el religioso, participar en política no era solamente un derecho, sino también una obligación ciudadana, independientemente de la afiliación partidaria de cada persona. En su mensaje, el obispo enfatizaba que los ciudadanos tienen el deber de informarse sobre las propuestas, programas y candidatos antes de emitir su voto.
Sostenía que el elector debía optar por quienes ofrecieran mayores garantías de honestidad, capacidad y compromiso con el bien común, más allá de intereses particulares o partidarios. Uno de los conceptos centrales de la carta fue que la política debe estar sometida a la ética, la verdad, la honestidad y el respeto a los derechos humanos.
Páez rechazaba categóricamente la idea de que “en política todo vale” y advertía que ningún proyecto político puede justificarse si atropella la moral, la dignidad de las personas o el bien común. Asimismo, afirmaba que los movimientos o partidos dedicados principalmente a destruir a sus adversarios difícilmente merecen la confianza de los ciudadanos.
Desde la perspectiva de la fe, el obispo sostenía que el cristiano debe involucrarse activamente en la construcción de una sociedad basada en la justicia, la solidaridad y la verdad. Consideraba que la misión del creyente no se limitaba al ámbito religioso, sino que también implicaba contribuir al desarrollo de una comunidad más humana y fraterna.
Por ello, instaba a los ciudadanos a elegir a los candidatos más honestos, capaces y confiables, guiados por la conciencia y los valores éticos. A 33 años de su publicación, la carta de monseñor Oscar Páez Garcete conserva una vigencia notable frente a problemáticas que siguen presentes en los procesos electorales actuales.
La desinformación, las campañas agresivas, la compra de votos y la falta de propuestas continúan siendo desafíos para la democracia paraguaya. Su mensaje constituye un llamado a recuperar la ética en la política y a entender el voto como una herramienta de responsabilidad ciudadana al servicio del bien común, más que de intereses particulares o coyunturales.
San Pedro 25 febrero 1993 CARTA DEL OBISPO REFLEXIONES Y ORIENTACIONES SOBRE EL COMPROMISO CÍVICO - POLÍTICO DEL CRISTIANO Mis queridos hermanos y hermanas: Estamos viviendo tiempos muy intensos y cargados de vivencias e influencias cívico-políticas. En estos últimos años hemos sido testigos y partícipes de actos eleccionarios nacionales e internos partidarios en más de una ocasión.
Hemos visto y escuchado la manera como se encaran y llevan adelante las campañas políticas y los mismos actos eleccionarios. A pesar de que somos novatos e inexperientes en estos acontecimientos, con muchos años de gobierno autoritario, creemos que se ha dado un buen nivel de participación.
Con todo no poderos desconocer tampoco el lado poco positivo del contenido y de la forma de realización de las campañas electoralistas, con ataques personales descarados y muchas veces haciendo uso de la mentira y hasta la difamación. Sobre todo, este tipo de acción y actividades primó más en las luchas internas partidarias.
Otro mal grave, porque afecta la delicadeza y honradez personal es la venta de cédulas o el engaño del prójimo. Aquí falla el que busca u ofrece paga aprovechándose de la necesidad o ignorancia del prójimo, como también el que se vende y vende su voto.
De todo esto sabemos por propia experiencia y por todo cuanto nos mostraban y hacían escuchar a través de los medios modernos de comunicación social (prensa, radio, TV), por las denuncias y acusaciones. Ahora bien podemos preguntarnos, en nuestro afán de instruirnos, en primer lugar, QUE ES Y PARA QUE ES LA POLÍTICA....
La política, nos dicen, es la ciencia y el arte de gobernar. La política es la actividad social, fundada en una doctrina, en una ideología, que busca encaminar todos los recursos ( doctrina- bienes-organización- personas- instituciones...) de gobierno y dirección para el logro del Bien Común Nacional e Internacional.
Puebla nos dice: “La dimensión política, constitutiva del hombre, representa un aspecto relevante de la convivencia humana. Posee un aspecto englobante, porque tiene como fin el Bien Común de la sociedad” No 513.
Por su naturaleza y su finalidad, la política es una actividad noble y necesaria para la sociedad nacional. Por esto, es igualmente una necesidad y una obligación para toda persona el interesarse y participar en la política, por tanto no es solamente un derecho de la persona.
Ninguna persona puede mostrarse indiferente frente a las exigencias y tareas que impone la búsqueda y el logro del Bien Común. Normalmente es una actividad asociativa, por eso da origen a Partidos y Movimientos Políticos, que se diversifican según su doctrina, su ideal político y pro- gramático y, también, según su visión del bien del país y las respuestas que ofrecen a las necesidades y aspiraciones del pueblo.
Segunda pregunta. DEBE SER NUESTRA PARTICIPACIÓN EN LA POLÍTICA Todos tenemos obligación de participar en la política, o sea, en la búsqueda y el compromiso con el bien Bien Común.
De esto no nos podemos eximir. No significa, no obstante, que necesariamente tengamos que afiliarnos a un partido político.
Se puede hacer y el que tiene que hacer estas convicciones y esta vocación está bien que lo haga, necesitamos de estas personas, lideres y promotores políticos partidarios. Son los que deben promover la formación y la información en el campo político-social.
Tenemos la obligación de conocer las propuestas los programas, los cuadros operativos y los candidatos que nos presentan los Partidos y Movimientos políticos, para poder ELEGIR Y VOTAR por la Formula-Programa-Pro- puesta y las personas que creemos dan mayor y mejor garantía para estar al servicio y lograr el Bien Común. TERCERA PREGUNTA: CUAL ES LA NORMA RECTORA EN LA VIDA POLÍTICA Toda acción y compromiso político, como toda acción huma- na, debe adecuarse y someterse a las exigencias y normas de la Etica, de la VERDAD, la HONESTIDAD, y del servicio al Bien Común.
No es correcto, más aún, es gravemente falso, sostener “Que en política todo es posible”. Algo es posible siempre que no esté en contra de la Ética, la Moral, la Verdad, la Honestidad y el BIEN COMÚN y el derecho de los demás.
Un partido o movimiento que primera y principalmente se dedica a atacar y tratar de destruir a su opositor con cualquier medio y lenguaje, no creo que pueda merecer la con fianza y los votos de las personas de bien. La regla básica fundamental, siempre válida, es el res- peto a la persona humana, a su dignidad, a su integridad y a todos sus derechos.
Toda actividad, proceso o norma que viole los derechos, la dignidad de las personas, y el estado de derecho en cual- quier aspecto o detalle, es mala y moralmente no practicable. CUARTA PREGUNTA.
CUAL DEBE SER LA ACTIVIDAD Y EL PROCEDER DEL CRISTIANO EN LA POLÍTICA. - El cristiano asume toda la responsabilidad y el compromiso del ciudadano y de la ciudadana en el campo cívico- político. No obstante, y asimismo el cristiano tiene en su haber un nuevo Título de obligación real, hasta en conciencia para su participación en la vida política, porque como hijo de Dios y miembro de la Iglesia tiene la misión de continuar y completar la obra redentora de Cristo en favor de todo el hombre y de todos los hombres. y bien sabemos que la obra salvífica de la redención cristiana pasa dentro de la historia, por sucesivas etapas y actos de liberación, de la opresión del pecado y de las consecuencias del pecado.
Como cristiano tenemos que, movidos por nuestra doctrina cristiana, por nuestra conciencia, por nuestro amor a Dios y al prójimo y por el reconocimiento de la realidad social, política, económica, religiosa y cultural, luchar para establecer en nuestra sociedad la justicia, la verdad, la solidaridad, en fin, un clima y un ambiente de bien común. Procurar para todos la oportunidad para ser y crecer como persona y como miembro de una familia, de la Iglesia y de la sociedad en que vivimos.
Todo cristiano aunque no tenga la obligación de afiliarse a un partido político determinado, como dijimos más arriba, tiene no obstante, la clara obligación de conocer las propuestas y optar por la mejor propuesta, por el mejor programa y por los candidatos mas honestos, capaces y confiables, según su criterio, para ser consecuente con la voz de su con ciencia y con su realidad y misión de cristiano y de Iglesia. Queremos hermanos y hermanas, como ya saben, y están viendo ahora, la preocupación por el Bien Común y nuestra condición de cristianos tienen mucho que ver y tenemos que asumir este desafío Espero que conversen y reflexionen sobre estos temas.
Les saludo con todo afecto. Oscar Páez Garcete Obispo.
DIÓCESIS SAN PEDRO APÓSTOL
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
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