Por qué Milei sostiene a Adorni: la lógica del "escudo" y la política de no ceder

El presidente Javier Milei no tiene en sus planes deshacerse de Manuel Adorni, a quien eligió como jefe de Gabinete para esta etapa de su primer mandato. La presión opositora por la moción de censura no solo que no sirvió para que lo remueva, sino que endureció la postura de resistencia.
¿Por qué y hasta cuando, si es que hay un límite?“Políticamente murió, pero esto lo convierte en el mejor empleado", había reflexionado una fuente del universo libertario meses atrás, cuando inició a destaparse el escándalo. El primer mandatario ratificó esa versión al quitarle a Adorni el control de la vocería para poner una nueva cara visible, Adrián Ravier, al tiempo que lo blindó en su cargo ministerial.Lo cierto es que, hasta ahora, cada intento de la oposición y de los propios aliados por correr a Milei de su posición tuvo el efecto inverso.
La estrategia del mandatario, por ahora, fue clara con Ravier asumiendo en la vocería: enfocar la agenda en los logros económicos de la gestión y descomprimir la exposición mediática del jefe de Gabinete.El propio Adrián Ravier, la noche anterior a su designación, fue consultado en TN sobre la situación de Adorni, ensayó una defensa en tres tiempos: “En lo formal, la presentación de la DDJJ se hizo como prometió el presidente Javier Milei. La buena noticia es que subimos la vara.
Lo triste es que esto oculte el milagro económico“.La resistencia“Es un escudo”, defienden las voces más allegadas al núcleo libertario. Una de ellas fue la diputada Lilia Lemoine, la espada más leal que tiene el Presidente: “Si no entendés que Adorni es un escudo y no un franco abierto, no estás a la altura”, le había respondido en X días atrás a los cuestionamientos de Marcelo Duclos.¿Escudo contra qué?
En LLA ven a Adorni como víctima de una operación política, judicial y mediática orquestada “ponerlo en la lupa”, que inició con lo del viaje a Nueva York y con los meses se fue ampliando adrede. “Es gravísimo, se usa a la Justicia para esto. ¿Entonces, qué vas a hacer, vas a bajar a Adorni como ellos quieren para que te manejen el Gobierno? “, sostuvieron fuentes ante El Cronista.Siguiendo esta línea, los cercanos a Milei temen que si Adorni sale de la escena, entonces surjan operaciones de este estilo en contra de miembros de peso del Gobierno, como el propio Presidente o su hermana, Karina Milei.
Los principales apuntados de Lemoine son la diputada Marcela Pagano y su pareja, Franco Bindi, el empresario de medios con presuntas terminales judiciales.La diputada, exLLA, no solamente es una de las que llevó las denuncias a la Justicia sino que esta semana presentó un pedido de juicio contra Milei y Adorni. Se trata de la misma que atravesó la disputa con los Menem por la comisión de juicio político, que ahora preside Lilia Lemoine.No es la primera vez que la diputada pone a su colega en el centro de la escena y su nombre resonó incluso en Casa Rosada como los responsables de la filtración de los audios del extitular de la ANDIS, Diego Spagnuolo.
Esa polémica sí repercutió de lleno en la hermana del Presidente y su entorno de confianza, los primos Eduardo “Lule” y Martín Menem. La causa investiga una red de corrupción, sobreprecios y presuntas coimas en la antigua agencia mediante la compra de medicamentos de alto costo.Esa polémica terminó diluyéndose con el tiempo: en el medio, el foco se desvió a José Luis Espert por sus vínculos con el narcotráfico y terminó por salir de la agenda mediática con la victoria electoral de octubre.
¿Cómo puede evolucionar lo de Adorni? Ese escenario todavía es incierto y en el Gobierno todavía ven instancias decisivas en el camino judicial y el proceso legislativo.Uno es el futuro del intento de moción de censura, que tiene dos fechas la semana que viene: el 23 en Diputados, con menos chances de prosperar; y una asegurada el jueves 25 en el Senado.
Los dialoguistas, en realidad, buscaban que las convocatorias a la sesión sean de presión suficiente para que Adorni se vaya antes de que llegue el momento de votar. No sucedió.Desde el entorno presidencial interpretan que si Milei decide echar al ministro por presión de la oposición y por versiones que todavía no derivaron ni en un procesamiento, la señal política de debilidad sería incuso mayor a que si lo remueven mediante moción de censura.En ese mismo sentido, un habitué de Casa Rosada remarcó ante El Cronista que “él (Milei) hace siempre lo contrario de lo que haría cualquier político y cuando todos le piden que lo corra, lo sostiene.
Es una cosa contractual”. Otra fuente cercana al mandatario remarcó durante la semana que la oposición “no entiende cómo piensa Javier Milei”, al justificar por qué Adorni iba a seguir firme ante la embestida del Congreso.Los límites“Que lo eche la oposición sería inédito”, reconocen los que salvaguardan la gobernabilidad del Presidente, aunque sumaron que “es poco probable” que suceda.
Saben que si la oposición consigue el número en la Cámara alta, hay menores chances de que lo consigan en Diputados. En tanto, los aliados, siguen viendo una bomba de tiempo que puede derivar en cualquier cosa.Desde La Libertad Avanza no pueden asegurar que todos los diputados y senadores se alineen a favor de Adorni, ya que pese a haber alfiles del karinismo también hay exPRO de Patricia Bullrich y algunos actores más autónomos que, de tener que exponerse, podrían optar por no apoyar al ministro.En el medio, hay otra instancia clave: el eventual procesamiento.
En los pasillos del Senado interpretaron que la imputación al hermano del jefe de Gabinete, Francisco Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa en declaraciones juradas fue una señal de que Manuel era el próximo. “Si vamos a sesión, lo procesan”, se escuchó de la voz de uno de los “dialoguistas”.Las fuentes más alineadas con el Gobierno que consultó este medio empiezan a dudar, si fuese ese el caso. “No está procesado así que no nos adelantemos. Si la Justicia determinara que es corrupto, es otra cosa”, sostuvieron.¿Milei estaría dispuesto a esperar una eventual condena y mantener a un jefe de Gabinete procesado por enriquecimiento ilícito o lavado de activos?
Esa pregunta nadie se atreve a responderla. “Yo esperaría a condena, pero no sé si es lo que haría el Presidente ni si es lo correcto”, sostuvieron desde LLA.La foto de Rosario, el jueves en el Senado y un eventual procesamiento aparecen entonces como las tres bisagras que pueden definir si esa estrategia de resistencia tiene fecha de vencimiento o si, como sostienen en Casa Rosada, Milei está dispuesto a ir más lejos de lo que el sistema político imagina.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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