El país atraviesa una profunda crisis energética hace dos años y agravada desde enero por el asedio petrolero de Estados Unidos. El Gobierno de la isla ha reconocido que la situación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es “crítica”.

Según un informe esta jornada de la estatal Unión Eléctrica (UNE), dependiente del Ministerio de Energía y Minas, en La Habana los apagones han alcanzado las 39 horas seguidas esta semana, lo que ha avivado el descontento social y protestas pacíficas, quemas de basura en las calles y cacerolazos en varios municipios de la capital cubana. La UNE, prevé para el horario de mayor demanda (tarde-noche) de este miércoles una capacidad de generación de 1.145 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.050 MW.

De esta forma -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1.905 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 1.935 MW. La crisis energética cubana se explica por la conjunción de un factor estructural, un sistema energético profundamente obsoleto, y un elemento coyuntural, el bloqueo petrolero iniciado en enero por EE.UU.

Las obsoletas centrales termoeléctricas de Cuba, responsables del 40 % del mix, fueron construidas en su mayoría durante las décadas 60 y 70 del siglo pasado y con un déficit crónico de inversiones y mantenimientos, sufren frecuentes averías. Consecuencia de ello, en esta jornada nueve de las 16 unidades de generación del país se mantienen sin aportar energía.

Esta fuente se nutre de crudo nacional y no está afectada por el bloqueo petrolero estadounidense. Otro 40 % del mix estaba a cargo de los motores de generación, pero esta fuente de energía precisa diésel y fueloil importado.

La presión de EE.UU. obligó a pararlos por falta de materia prima desde enero. El 20 % restante del mix energético cubano se obtiene de gas y fuentes renovables.

Diversos estudios independientes estiman que harían falta entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema energético cubano. La situación energética ha agravado la crisis económica en la isla.

Cuba afrontará en 2026 la contracción económica más profunda de la región, con un decrecimiento del 6,5 % de su Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a lo cual habría que sumar la caída acumulada de más de un 15 % entre 2020 y 2025.