Cuba parece estar a oscuras, literalmente. En la actualidad, la isla vive una crisis grave debido a las medidas que el gobierno de Estados Unidos ha endurecido drásticamente para impedir que la isla reciba dinero y barcos con petróleo.

Sin este combustible, el sistema de luz ha colapsado de forma histórica: en las últimas horas, los apagones masivos han dejado a más de 60% del país a oscuras al mismo tiempo, obligando incluso a suspender las clases de las escuelas dos semanas antes de lo previsto ante la falta de electricidad y transporte. La situación es tan urgente para las familias de a pie —que sufren escasez de agua, comida y medicamentos— que el gobierno cubano aprobó de emergencia un paquete histórico de reformas para permitir, por primera vez en décadas, que empresas privadas extranjeras inviertan libremente y ayuden a rescatar la economía del país.

Los nacionales, como el actor Carlos Almirante, ven esto no como una amenaza para su pueblo, sino como un momento de esperanza, para que sus miles de compatriotas puedan volver a su tierra. “Y yo creo que el ambiente que se siente ahora acá es de esperanza por un cambio por el pueblo cubano sobre todo, que es el que está en medio de toda esta negociación. Y entre que pasa una cosa o no pasa, el que lo está sufriendo el día a día es el pueblo que amanece sin luz, amanece sin comida, que empiezan las enfermedades.

O sea, es bien triste lo que pasa al pueblo cubano”, cuenta Almirante en entrevista con Excélsior. En medio de este conflicto que tiene décadas de historia, Almirante da vida en Comandante Fritz al líder quizá más influyente de la historia cubana: Fidel Castro, quien diseñó y centralizó el modelo económico de Cuba, donde el Estado controlaba absolutamente todo y dependía de subsidios extranjeros (primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela).

Luego de décadas de bloqueo estadunidense y ante el colapso actual de ese sistema centralizado, el gobierno actual ha tenido que romper con el legado histórico de Castro y recurrir al libre mercado y a las empresas privadas extranjeras para evitar la quiebra total de la isla, ahí viene su papel en un momento de nueva tensión entre los dos países históricamente antagónicos. La historia se ambienta en un pasaje real y surrealista de la Guerra Fría, el día en que Fidel Castro regaló una isla deshabitada en el Caribe a la República Democrática Alemana (RDA) como símbolo de hermandad comunista.

En ese escenario, Comandante Fritz sigue a un joven oficial alemán cuya misión de seguridad es frustrar un atentado de la CIA contra el mandatario cubano durante la ceremonia oficial. No obstante, el plan europeo del militar se desmorona ante el choque cultural, el sofocante clima caribeño y la irrupción de Lola, una joven local que pone la operación en jaque y le demuestra que, bajo el sol de Cuba, las reglas de la geopolítica se rigen de otra manera, todo contado en un tono de sátira. “Pero es esa forma del cubano de reírse de los problemas.

Y la verdad es que pasaron cosas en la historia tan locas, tan absurdas, que la única forma de contarlas es a través de este tono de comedia. Pero a la vez es una realidad.

Uno pensaría que es de una película de Macondo, de Cien años de soledad, pero no, pasaron en Cuba y sí se les ocurrieron esas cosas con una vaca, de mezclarlas, una vaca de una raza con otra raza para que diera una raza mejor y diera más leche. Y tú dices: ‘ése cuento es como una cosa absurda’, pero esas cosas pasaron en Cuba, de verdad”, cuenta Carlos entre risas.

Al mismo tiempo que este proyecto está por llegar a España y probablemente a las pantallas mexicanas, también se puede ver al actor en otro filme que dialoga con la actualidad: Eva y Adán en Miami melodrama que aunque es para pasar un buen rato, muestra las distintas culturas que conviven en la ciudad estadunidense en medio, también, del recrudecimiento del ICE contra la comunidad latina. La película puede verse en ViX, al tiempo que Almirante sigue en busca de personajes aún más complejos.