Dime cómo te llevas con tu madre y te diré cómo están tus finanzas: la conexión que las constelaciones familiares revelan sobre el dinero

Entre impulsar a tu hijo y destruirlo: las heridas invisibles de crecer con un padre que condiciona el amor al éxito¿Quién se queda con el perro luego de una separación? Así funciona la custodia de mascotas en el PerúNi novios ni amigos: por qué las ‘situationships’ nos están dejando emocionalmente agotadosHay personas que, a simple vista, hacen todo “bien”: trabajan duro, se esfuerzan, ganan lo suficiente y, aun así, el dinero no les alcanza.
Otras, en cambio, sin fórmulas mágicas ni golpes de suerte, logran sostenerlo, hacerlo crecer o, al menos, son capaces de vivir con una sensación de estabilidad que no parece depender solo de sus ingresos.MIRA: Café de especialidad vs. instantáneo: ¿Salud o marketing? Lo que esconden las etiquetasSi bien cuando hablamos de dinero, la educación financiera y la disciplina son factores claves para un crecimiento económico, no siempre alcanzan para entender por qué, frente a oportunidades similares, algunas personas avanzan, mientras otras parecen estar inmersas en una racha de escasez.Frente a ello, el enfoque de las constelaciones familiares propone una lectura distinta, — y no siempre fácil de aceptar—: la forma en que una persona se relaciona con el dinero podría estar profundamente vinculada con la relación que tiene (o tuvo) con su madre.Qué hay detrás del vínculo entre el dinero y la madrePara muchas personas, el dinero siempre ha estado ligado al trabajo, al esfuerzo e incluso a la suerte.
No obstante, desde las constelaciones familiares, no parte tanto del cómo se gana, sino desde dónde se aprende a recibir. Como explicó María Ysabel Malca, terapeuta holística del Centro Holístico Luna Nueva a Somos, antes del dinero estuvo la madre.
Y es que su pecho, su calor y su “sí” a darnos la vida, constituyen la primera experiencia de abundancia que registra el cuerpo.“Desde esta mirada, el inconsciente no diferencia entre esa vivencia inicial y lo que viene después: para ese niño interior, recibir cuidado, alimento o sostén emocional se conecta directamente con todo lo que más adelante será entendido como “recibir” en un sentido más amplio, incluyendo el dinero”.Por eso, cuando ese vínculo se tensiona o se rechaza —de forma consciente o inconsciente— puede aparecer una dificultad para recibir. De acuerdo con la terapeuta holística, no se trata de una relación lineal ni directa, sino de un patrón emocional que se instala, por lo que si le cerramos el corazón a nuestra madre, ese mismo gesto puede repetirse frente a otras formas de abundancia.
En esa línea, las constelaciones nos invitan a “tomar a la madre”, en otras palabras, a decirle sí a la vida que vino de ella, sin reclamar lo que faltó. “Es poder decir internamente: “Mamá, te tomo como eres”. No se trata de justificar sus errores ni negar el dolor, sino de soltar la pelea con esa historia y empezar a aceptarla desde otro lugar”.Cuando la relación con la madre no fue fácilCuando la madre estuvo ausente —por enfermedad, muerte, migración o depresión — o cuando el vínculo estuvo marcado por experiencias dolorosas como el maltrato o el abuso, puede generarse una ruptura en la conexión madre-hijo, lo que el psicoterapeuta y trainer en constelaciones familiares Julio Salas denomina “amor interrumpido”.
No se trata solo de una herida afectiva, simbólicamente también puede traducirse en una dificultad para sostener la prosperidad, como si la fuente de vida y —con ella la abundancia— hubiera quedado parcialmente desconectada. “Aquí es necesario aplicar lo de “tomar a la madre”, lo cual debe partir del deseo y la intención del hijo de acercarse y volver a conectarse desde el interior con la figura materna. A veces, ese proceso requiere de acompañamiento terapéutico o una constelación que permita “ordenar” ese vínculo y aceptar lo ocurrido”, afirmó Salas.En esta misma línea, Max Monge, psicoterapeuta constelador familiar y fundador de Casa Doctor, añadió un matiz importante, ya que incluso cuando una madre biológica no estuvo presente en la crianza, es fundamental distinguir entre la madre como origen biológico y la función materna como experiencia emocional.
La primera es única e irremplazable en términos simbólicos, mientras la segunda puede ser sostenida por distintas figuras —abuelas o tías— que aportan cuidado, sostén y afecto. Desde esta perspectiva, no se trata de sustituir una por otra, sino de reconocer a quienes cumplieron la función materna sin excluir a la madre de origen, dándole a cada una su lugar dentro de la historia.No todo depende de la madreAunque la madre es el flujo, la abundancia y el canal por donde entra el dinero, el amor y la vida, desde las constelaciones familiares, el padre es el que da el permiso para ir al mundo.
Según María Ysabel Malca, este representa la estructura, los límites, la fuerza para actuar, invertir y sostener lo que llega. Por eso, sin ese padre simbólico, podemos recibir, pero el dinero se nos escapa.Asimismo, esta relación con las finanzas no solo se circunscribe a la familia actual.
Como bien indicó la terapeuta, las abuelas son el origen del sistema. Es por eso que, si nuestros antepasados atravesaron hambre, guerras, pérdidas o crisis graves, grabaron en el campo familiar frases como “el dinero se acaba” o “hay que ahorrar todo porque nunca se sabe”, creencias que se pueden terminar heredando y viviendo como propias, aunque nunca se haya atravesado por esas experiencias. “Las finanzas actuales pueden estar repitiendo el miedo a la escasez de hace dos o tres generaciones.
En constelaciones familiares esto se le denomina como lealtades invisibles, ya que nos afectan sin que seamos conscientes de su origen”. No obstante, simplificar los problemas económicos atribuyéndolos únicamente a la relación con la madre puede ser riesgoso.
Como advirtió Julio Salas, cada persona es responsable de su propia vida y, si bien la historia familiar puede influir, no determina. Y es que no se trata de culpar al pasado, sino de asumir el propio poder personal, fortalecer la conexión interna y recordar que, el éxito comienza en el corazón y la mente, antes de reflejarse en lo externo.Cómo se refleja la relación con la madre en las decisiones financierasCuando hay un conflicto no resuelto con la madre, según Malca y Salas, más que errores financieros aislados, lo que aparece son patrones que se repiten casi de forma inconsciente:Gasto impulsivo o compulsivo: Comprar sin poder retener el dinero, usándolo como una forma momentánea de llenar vacíos emocionales.Dificultad para cobrar lo justo: Regalar el trabajo, cobrar menos de lo debido o sentir vergüenza y culpa al poner un precio.Endeudamiento constante: A veces como una lealtad inconsciente a historias de escasez familiar.Ahorro rígido o compulsivo: Retener el dinero por un miedo intenso a perderlo todo, anulando la capacidad de disfrute.Sacrificio laboral: Trabajar en exceso y ganar poco, bajo la creencia de que “para merecer, debo sufrir”.Incapacidad para recibir: Rechazar ayuda, regalos o apoyo, sosteniendo la idea de “no necesito a nadie”.Autosabotaje económico: Perder oportunidades, abandonar procesos o desordenarse justo cuando las cosas empiezan a ir bien.Fuga de dinero: Sensación de que el dinero no se queda, como si no fuera seguro tenerlo o conservarlo.Dependencia económica: Dificultad para asumir la propia autonomía financiera y tendencia a buscar que otros sostengan.Control excesivo del dinero: Miedo intenso a gastar y necesidad de supervisarlo todo.Culpa al prosperar: Sentirse mal al tener más éxito o dinero que la familia.Detrás de muchas de estas conductas no solo hay hábitos financieros, sino creencias profundamente arraigadas: “el dinero se me va de mis manos”, “ganar dinero es difícil”, “es mejor no deberle nada a nadie” o “si tengo, me lo quitan”.
Aunque parecen ideas sobre dinero, en realidad nacen del niño interior que aprendió que recibir puede ser peligroso o que, simplemente no tiene derecho a hacerlo.Y esto se vuelve aún más evidente en contextos donde predomina la figura de la madre sacrificada. De acuerdo con Max Monge, cuando un hijo empieza a ganar más que ella, puede aparecer una tensión interna, ya que prosperar se vive como una traición.
Desde ahí, algunos repiten el sacrificio, mientras que otros alcanzan el éxito, pero sin poder disfrutarlo plenamente. En ambos casos, el psicoterapeuta explicó que, lo que falta no es más esfuerzo, sino procesar las emociones que quedaron pendientes, como el dolor, la frustración y la tristeza.Algo similar ocurre en los llamados “hijos parentalizados” y es que, cuando un hijo asume el rol de proveedor, su dinero deja de sentirse propio. “Crecer, ahorrar o invertir para sí mismo puede generar culpa, como si progresar implicara abandonar.
Por eso, el desarrollo financiero se frena, no por falta de capacidad, sino por una lealtad emocional que sigue operando en silencio”, agregó Malca. ¿Se puede cambiar esta relación?Cuando una persona trabaja en la relación con la madre, comienza a experimentar mayor bienestar, paz y claridad mental, lo cual termina impactando significativamente en la forma en la que se toman decisiones.
A partir de ahí, los cambios se vuelven visibles en la vida diaria, refirió Monge. Por ejemplo, disminuyen los gastos innecesarios, aparece una mayor capacidad de ahorro y pueden surgir nuevas oportunidades, como mejores puestos de trabajo o ideas para emprender. “Esto no ocurre como algo aislado, sino como consecuencia de estar más en armonía con la energía de nuestra madre”.Pero estos cambios no se logran solo en un espacio terapéutico.
Según el experto en constelaciones familiares, este vínculo se trabaja, sobre todo, en lo cotidiano. Básicamente, en cómo una persona se relaciona con su casa, con su cuerpo y con las responsabilidades diarias.Y es que, al representar la vida y la abundancia, la madre se refleja en cómo una persona sostiene su día a día.
Por eso, involucrarse activamente en tareas simples, como mantener el orden, cocinar y cuidar la salud, es también la base para ordenar las finanzas. En esa línea, el termómetro más sincero de este vínculo aparece al mirar la cuenta bancaria, pues allí es donde toca preguntarse: ¿agradezco lo que hay o siento que todavía me deben?
Porque quien vive bajo la queja de que su madre no le dio suficiente afecto, cuidado o reconocimiento, traslada esa deuda emocional a su economía.“Al final, como miras a tu madre, miras al dinero. Si te sientes pequeño ante ella, te sentirás pequeño ante las deudas.
Pero cuando ocupas tu lugar de hijo y eres agradecido, dejas de exigirle al pasado y asumes la madurez necesaria para dominar y ordenar tu propio dinero”, enfatizó el fundador Casa Doctor.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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