LA BANDA.— En la fría noche de viernes, el estadio “Ángel P. Malvicino” del Club Atlético Unión se colmó de un público variado en características y edades (unos cuantos, progenitores con su descendencia).

Todos respondieron a la convocatoria de Babasónicos, en una gira que fue sumando canciones de “Cuerpos Vol. 1”, su más reciente material. Poco después de las 21, Adrián Hugo Rodríguez (Dárgelos para todo el mundo) salió escoltado por su hermano Diego Uma (Diego Leandro Rodríguez, en guitarras, coros y percusión, siempre sumando) y Mariano Roger, quien afiló su guitarra para que el cantante baile en la ondulante “Revelaciones aparte” (una de las nuevas).

Las dos carillas de setlist frente a cada integrante prometían una velada intensa y prolongada. Atrás Diego Tuñón (teclados y programación, el cerebro musical de la reciente película “Risa y la cabina del viento”), Diego “Panza” Castellano (batería) y Gustavo “Tuta” Torres (bajo) sostenían y ampliaban en el edificio para “Tiempo off”, entre nuevos meneos de Adrián (en total black, con flecos y una guarda colorida en la camisa).

La primera explosión de la noche llegó con “Pijamas”, con centenares de gargantas acompañando a los hermanos Rodríguez en las estrofas. Conectaron ese momento de guitarras al frente con “Yo anuncio, con el vocalista arrancando gritos al mostrar el abdomen.

Bajo una pantalla dorada fluyó “Fizz”, frente a trencitos en el campo, derivados en los primeros apretones en la valla, con el chamán secundado por Uma en el güiro. Pasaron por la sinuosa “Miau”, otra de “Cuerpos”, y Dárgelos se agachó como un gatito frente a la valla, mientras su hermano secundaba desde la percusión electrónica.

Climas Acordes de guitarras surf anticiparon “Las demás”: Adrián hizo señas de que lo dejen cantar solo antes de pedir abrir el coro popular (“Me da igual / que te sea indiferente / ya caerás en mis brazos”). Diego sobre Mariano (al fin y al cabo, son una banda guitarrística; pero no sólo eso) formaron las capas de la intro de “Risa”, con otro estallido popular entre luces rojas y blancas Panza y Tuta apretaron el beat rockero en “Once”; “El maestro” relajó en potencia, pero no en ritmo, desde su clima folk. “Gracias: ya podemos sentir que es una noche alucinante”, disparó el cantante, antes de la coreada “Putita”, entre celulares que filmaron sus contoneos (cumbre del erotismo pop, de la bambula a la galletita).

El romanticismo se prolongó sobre “En privado”, con Tuñón flotando con sus teclas etéreas en los cortes instrumentales. “Gracias. Ahora empezó el pogo”, fue el aviso para la electricidad punky western de “Estoy rabioso”. “Viva Satana”, pidió alguien. “Quisiera todos los años encontrarlos acá.

Si me prometen, vuelvo”, tiró Adrián. Llegó “Labios apilados”, espesa, contundente y electrónica.

Todo viró al verde y el violeta para una versión renovada de “Puesto”, íntima y épica a la vez, orquestada desde los teclados; en “Todo lo que pueda arreglar hoy / lo dejaré para mañana”, fluyeron besos del frontman a la platea. De ahí fueron a “Ideas”, con su contrapunto de voces, para seguir con “Advertencia” (el adelanto del último álbum): un espíritu funky entre sintes pesados y coros en falsete.

A bailar Nuevo cambio de atmósfera: desde sintes arpegiados Diego fue al frente con su saco-camperita azul (que dejó rápidamente) para protagonizar “Microdancing”, redondeada a dos voces. Un aura azul y roja vistió el synth pop melódico de “La pregunta” (no estaría mal una reversión junto a Peces Raros).

Adrián dejó el escenario, pero fue una falsa alarma: la fiesta siguió con la flamante “Maracuyá”, con Tuñón construyendo espacios sobre la pista electrónica y el hi-hat de Panza. Volvieron al mundo analógico de la mano de “Mimos son mimos” (de “Trinchera”, el álbum anterior). “Un tema más” expresó de golpe Adrián.

Habló de quedarse y bromeó: “no morí en Comodoro Rivadavia”, antes de ganarse la ovación en “Bye Bye”; vibrante desde el bajo, frente a los brazos en alto en el campo. Líneas de un hipotético código de programación desde la pantalla anticiparon un nuevo estallido: fue desde la potencia de “Carismático”, que fue subiendo hasta el pogo general en “Algunas noches / Soy fácil / uoh-oh, uoh-oh / no acato límites”.

Adiós con anuncio Se despidieron, mientras la gente seguía cantando el estribillo y encendiendo las linternas de los celulares. Pegaron la vuelta con la sutileza de “Cocos”, otra de las nuevas: “Quiero guardar mi personalidad / cerrar el locker y dejarla atrás / cambiar candados por un par de días / algún lugar que no tenga señal”). “Queda vuelto”, prometió el frontman, antes de redoblar la apuesta con el hit “¿Y qué?”, que terminó ya con la camisa desprendida. “Gracias por esta noche, nos vemos pronto, en octubre, en el festival Harlem” prometió, revelando uno de los puntos fuertes de la esperada grilla.

El último adiós fue con la festejada “El colmo”: una canción elegida para que los lleve lejos... pero con promesa de regreso.