La guardia de la que queremos saber más

Seis meses han pasado desde que la Municipalidad de Lima anunció, en el marco del Coresec, la creación de la guardia metropolitana. Seis meses de ruedas de prensa, respaldos gremiales, visitas de delegaciones españolas y, ahora, el apoyo del embajador de los EE.UU., Bernie Navarro.
La iniciativa del alcalde Renzo Reggiardo suma aliados con una velocidad que, en el fondo, debería alegrarnos. Lima necesita con urgencia una solución seria al problema de la inseguridad.
El problema es que los anuncios avanzan más rápido que los documentos.Seamos claros: no estamos ante una propuesta que deba rechazarse. Todo lo contrario.
La idea de contar con una fuerza municipal especializada, tecnológicamente equipada, que libere a la PNP del control del tránsito y atienda delitos menores en espacios de la ciudad, va en la dirección correcta. Que EE.UU. esté dispuesto a colaborar con equipamiento y entrenamiento es, asimismo, una carta de presentación importante.
El embajador Navarro lo expresó sin ambages: “La seguridad trae estabilidad, y con estabilidad traemos prosperidad”. No hay mucho que objetar a esa lógica.Pero apoyar una propuesta no significa aprobar su opacidad.
A la fecha, la ciudadanía no conoce ningún reglamento público, ningún plan de implementación, ningún presupuesto, ningún cronograma. La empresa Emape, encargada de elaborar la norma, reconoce que aún están “en proceso de evaluación” el marco organizacional, las funciones y los mecanismos de actuación.
¿Cómo se coordinará la guardia con la PNP? ¿Quién la supervisará?
¿Bajo qué criterios portarán armas sus integrantes? Son preguntas legítimas.
Y en un contexto preelectoral, van a estar en boca de todos.Porque este debate, inevitablemente, se va a colar en la campaña por la alcaldía de Lima. Y eso no es un problema: es una oportunidad.
Que los candidatos se pronuncien, que expliquen qué harían con la guardia si ganaran, que detallen cómo garantizarían su sostenibilidad financiera e institucional. Lo que no puede ocurrir es que el proyecto muera o se congele por un cambio de mando.
La cooperación con los EE.UU. debe mantenerse –y ampliarse– gane quien gane los comicios municipales.La voluntad política existe; ahora falta que la guardia metropolitana se traduzca en acciones, en norma, en rendición de cuentas. Solo así, esta promesa que hoy genera esperanza no terminará siendo, como tantas otras, una propuesta que se diluye entre cambios de gobierno y archivos pendientes.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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