El fuego arrasó 200 hectáreas y abren una investigación judicial en Cafayate

CAFAYATE.— Mientras brigadistas, bomberos y organismos provinciales continúan combatiendo los focos activos en Cafayate, comienza a dimensionarse la verdadera magnitud de una emergencia que ya dejó cerca de 200 hectáreas afectadas y abrió una investigación judicial para determinar si detrás de los incendios existió intervención humana.El siniestro, que se mantiene activo desde hace dos semanas y que volvió a recrudecer con el ingreso de fuertes vientos cálidos en la región, no solo puso en riesgo sectores poblados, infraestructura energética y la circulación sobre la ruta nacional 68. También provocó un fuerte impacto sobre uno de los ecosistemas más frágiles y valiosos de los Valles Calchaquíes.Especialistas, brigadistas y autoridades coinciden en un punto: la recuperación ambiental demandará años.El subsecretario de Defensa Civil de Salta, Juan Ignacio Vilchez, confirmó a El Tribuno que el fuego ya afectó cerca de 200 hectáreas y advirtió que el operativo de control aún está lejos de concluir."Estamos hablando de cerca de 200 hectáreas, con un gran perímetro", explicó el funcionario, quien asimismo indicó que las condiciones meteorológicas continúan siendo determinantes para el comportamiento del fuego.La situación se agravó durante los últimos días debido a la presencia de fuertes ráfagas de viento norte con características similares al Zonda, fenómeno que reactivó focos que parecían controlados y expandió las llamas hacia nuevas áreas.Las tareas de combate involucran a brigadistas forestales, Bomberos Voluntarios de Cafayate, Bomberos de la Policía, Defensa Civil y medios aéreos, incluido un avión hidrante que llevó a cabo más de 23 descargas sobre las zonas críticas.Según las estimaciones oficiales, los trabajos de enfriamiento y monitoreo podrían extenderse durante varias semanas más debido a la persistencia de brasas subterráneas en raíces y sectores de vegetación afectados.El daño que no se veSi el combate al fuego representa el desafío inmediato, la reconstrucción ambiental aparece como el problema de largo plazo.Gabriel Domingo, presidente de los Bomberos Voluntarios de Cafayate, fue contundente al describir las consecuencias."El daño ambiental es cuantioso y sumamente importante para nosotros los cafayateños", indicó.Los sectores afectados incluyen áreas de dunas y bosques de algarrobo que cumplen funciones ecológicas fundamentales para la región.Estos bosques actúan como barreras naturales frente al avance de los médanos, contribuyen a la regulación de la temperatura local, ayudan a conservar la humedad y forman parte de un delicado equilibrio ambiental característico de los Valles Calchaquíes.La pérdida de esa cobertura vegetal genera efectos que van mucho más allá de la superficie quemada.Las altas temperaturas alcanzadas durante el incendio provocan alteraciones profundas en los suelos.La combustión elimina materia orgánica, reduce nutrientes esenciales y puede generar capas de ceniza que dificultan la regeneración natural de las especies."Va a tardar muchísimos años", advirtió Domingo al referirse al proceso de recuperación.Incluso una eventual reforestación demandaría inversiones significativas y resolver previamente una limitación estructural: la disponibilidad de agua."Para reforestar necesitaríamos planificar un sistema de riego, porque el recurso más escaso que tiene Cafayate es el agua", explicó.La preocupación ambiental no se limita a la pérdida de árboles.Los bosques nativos afectados constituyen una barrera natural frente a la dinámica de las dunas que caracterizan la geografía cafayateña.
Su deterioro podría facilitar el desplazamiento de médanos hacia sectores productivos y urbanos.Asimismo, la vegetación cumple una función clave en la conservación de la biodiversidad local, ofreciendo refugio y alimento para numerosas especies de fauna.Aunque hasta el momento no se reportaron pérdidas masivas de animales ni daños materiales significativos, el impacto sobre el ecosistema ya es considerado severo por quienes trabajan en la zona.La destrucción de casi 200 hectáreas representa una alteración significativa para un ambiente naturalmente vulnerable a los procesos de desertificación.El reclamo de la intendenta GuevaraMientras continúa la investigación judicial, la intendenta Rita Guevara ratificó su decisión de impulsar el esclarecimiento de los hechos.La jefa comunal recordó que apenas tomó conocimiento del incendio se presentó personalmente en el lugar y luego formalizó la denuncia penal."Fui a la Fiscalía a hacer una denuncia penal pidiendo que se investiguen las razones", remarcó.Paralelamente, reclamó el estricto cumplimiento de la legislación ambiental que prohíbe modificar el uso del suelo durante un período de 30 años en áreas afectadas por incendios."Exijo que se respete la ley que dice que no se puede hacer modificaciones de uso de suelo por 30 años cuando ha habido un incendio", remarcó.Guevara también solicitó una mayor presencia de las autoridades ambientales provinciales en la zona para acompañar las tareas de evaluación y recuperación.Por ahora ninguna hipótesis fue descartada. La fiscal Rojas analiza si el incendio pudo haber sido consecuencia de causas naturales, de una conducta negligente o de una acción deliberada que eventualmente podría encuadrarse en el delito de estrago.
Información de El Tribuno (Salta). Edición y redacción: Noticias Today.
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