La vieja ceremonia alimenta los recuerdos

Imagino que cuando llega el adiós a todo esto, la inmensa mayoría de la gente recuerda como lo mejor de su vida, y también el impacto emocional que le acompañó, el nacimiento de sus hijos, el esplendor en la hierba cuando el amor (o los amores) funcionaron, la muerte de seres muy cercanos, el triunfo profesional si este no se logró con malas artes (qué tontería, o con ellas sin problemas de conciencia), sensaciones de infancia que implantaron su huella. Pero no sería raro que mucha gente también citara como fecha eternamente memorable cuando su país ganó el Mundial de fútbol.
Yo puedo dar fe de dónde estaba y cómo me sentía recordando esos campeonatos desde que tenía 14 años, en el Mundial de Inglaterra. Y de la gente que me acompañaba.
Algunos amores, algunos amigos (con algunos ya en el otro barrio o en la nada) y también algunas experiencias lamentables. Seguir leyendo
Información de El País. Edición y redacción: Noticias Today.
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