Omnipresente en campaña, Petro eclipsa a su propio candidato y condiciona el balotaje en Colombia
CONSTITUCIÓN.— BOGOTÁ.– Como un fármaco, el presidente que abandona la Casa de Nariño, Gustavo Petro, ha sido tanto un impulso como un efecto contraindicado en la campaña de su delfín del Pacto Histórico Iván Cepeda de cara al balotaje del próximo domingo en Colombia. Como todo fármaco, la cuestión también está en las proporciones.En un país fracturado en el que la polarización política incluye discursos violentos y amenazas legales entre un oficialismo que reunió el 40,9% de los votos en la primera vuelta y una derecha representada por el candidato de Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, que juntó el 43,7%, la intensidad de la participación en campaña del polémico presidente colombiano podría terminar de definir los resultados, a su favor o en su contra.La incógnita hasta el domingo, entonces, será si la incapacidad del presidente de abstenerse de ser un personaje central de estas elecciones, yendo incluso contra la Constitución de su país, se convierte en una condena que su candidato no pueda evitar.
Aunque muchos lo ven como una alternativa todavía más ideologizada y con propuestas más de izquierda que Petro, Cepeda ha intentado mostrarse más moderado en campaña, pero el presidente una y otra vez lo ha arrastrado. “Más que una izquierda unida, lo que deja Petro es petrismo. No una izquierda unida en torno a un programa o plataforma, sino aglutinada alrededor de su caudillo”, analizó para LA NACION Mauricio Velásquez, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes.La opinión de las basesDesde una casona antigua en la zona de Teusaquillo, sede del Partido Comunista Colombiano (PCC) en Bogotá, un integrante de la agrupación explicó a LA NACION que el de Petro “no es el primer gobierno de izquierda” del país, sino uno que “levantó unas banderas democráticas” y que, “situándolo en el terreno ideológico, podríamos decir que se trata de un gobierno progresista”.
Para Alfonso Castillo Garzón, miembro del PCC que forma parte del Pacto Histórico que coordina la campaña en varias zonas de la capital, “la figura y la presencia de Petro juegan a favor de la campaña de Cepeda”, quien, no obstante, forma parte de un proyecto político que en teoría excede al mandatario de salida.“Aunque el candidato Cepeda ha manifestado tener algunas observaciones y diferencias con el gobierno de Gustavo Petro, no hay duda que se trata de un proyecto que continúa”, expresó Castillo en diálogo con este medio. “Con eso no queremos que haya ni dudas, ni ambigüedad, ni ninguna sutileza”, agregó. La visión del militante no coincide con la de los expertos, que señalan que una personalidad como la de Petro no es compatible con la de ocupar un asiento trasero en la política de su propio partido.De acuerdo a los analistas, por el contrario, lo más probable es que el mandatario saliente intente perpetuarse en la política colombiana, ya sea desde el Congreso o como una voz pública ineludible del debate nacional.Una trayectoria similar, pero en espejo ideológico, a la del expresidente de derecha Álvaro Uribe, que luego de dos períodos al mando del país se hizo con un espacio parlamentario para seguir influyendo con mayor o menor éxito en la política colombiana. “Petro se concibe como el líder innato de la izquierda en Colombia, no solo por su pasado insurgente, sino también por una persecución política durante unos años.
En ese sentido, lo que está en juego para él en esta elección es mantener su legado”, expresó a LA NACION Carlos Moreno León, profesor asistente del departamento de Ciencia Política de la Universidad Javeriana.Al ser consultado por la posible influencia de Petro en un eventual gobierno de Cepeda, Castillo expresó que no cree que fuera “prudente, por lo menos en los primeros momentos, que esté allí como una figura espejo”, algo que, considera, “no le vendría bien al propio Cepeda”.Ante la pregunta sobre el futuro político del actual mandatario, Castillo expresó: “Algunos dicen que se va a dedicar a los nietos. No creo”.La figura omnipresenteA lo largo de la campaña, antes y después de la primera vuelta, el mandatario colombiano ha apoyado activamente en redes sociales y eventos públicos al candidato de su partido, algo que a pesar de que muchos presidentes lo han hecho –aunque ninguno de forma tan explícita y persistente– la ley colombiana prohíbe expresamente.Desde su cuenta de X, Petro ha bombardeado casi constantemente a la opinión pública con mensajes sobre los logros de su gestión, entre los que incluye la creación de “50 empresas por día” en el país y haber sacado de la pobreza monetaria a 6 millones de personas.Mi mayor legado: Dignidad para Colombia pic.twitter.com/vU981lTDD0— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 15, 2026Al mismo tiempo, ha inundado las redes con críticas al candidato De la Espriella, al que ha calificado de “fascista defensor del paramilitarismo” y ha acusado de haber mantenido “relaciones incestuosas con el narcotráfico”, de “arrodillarse ante Estados Unidos” y de establecer “pirámides financieras para comprar votos”.
Mañana tenemos una cita en Cali, las y los espero en el parque de las banderas.Comparte con tus amigas y amigos. pic.twitter.com/cG2FT5uv7E— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 18, 2026El problema, explicó Moreno León, es que “no es solo Petro, sino todo el gobierno nacional entendido como las instituciones y los medios de comunicación oficiales que hicieron abiertamente campaña a favor de Iván Cepeda”.La cuenta oficial de X de la presidencia de Colombia, por ejemplo, ha subido durante toda la campaña mensajes que favorecen al presidente afirmando que Petro cumplió con sus promesas electorales y videos de simpatizantes del Pacto Histórico mientras corean la consigna “¡Sí se pudo!”.El fantasma del chavismoA esto se suma el hecho inédito en la historia moderna de Colombia de que el presidente en funciones se ha negado hasta el momento a reconocer los resultados de la primera vuelta electoral.A pocas horas de finalizada la jornada del 31 de mayo, Petro desconoció vía X los números que ubicaron a su delfín casi tres puntos por debajo del candidato de la derecha, una línea que profundizó los días siguientes y en la que se mantiene hasta hoy.“El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante, sus datos no son norma pública. Como presidente no acepto los resultados del preconteo”, escribió el mandatario apenas surgieron los resultados de la primera vuelta.“Aquí entrego las 5300 mesas atípicas en donde hay mucho más sufragantes que los posibles físicamente”, insistió unos días mas tarde en una publicación acompañada de un archivo con presunta información de las mesas mencionadas.Más allá de las denuncias del presidente, no obstante, la gran mayoría de los más de 1300 veedores internacionales que siguieron de cerca el desarrollo de la jornada electoral coincidieron en que la misma se desarrolló de forma legítima y sin incidentes significativos.Aunque el propio Cepeda siguió inicialmente esta postura, pivoteó rápidamente al considerar poco conveniente la estrategia para capturar el voto del centro y reconoció el día después de las elecciones los resultados de las mismas.No obstante, en un país marcado por la cercanía con Venezuela y en el que el miedo a la perpetuación en el poder al estilo chavista es usado frecuentemente en campaña para espantar a los posibles votantes de la izquierda, la actitud de Petro podría ser un yunque que el candidato oficialista no logre levantar.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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