Asunción: En 2026 Bello recaudó US$ 21 millones para limpieza, pero la ciudad sigue inmunda - Nacionales

El informe de gestión del primer cuatrimestre de 2026, enteramente a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista), revela que su gestión mantiene el modelo de su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista). Con Bello, la comuna sigue priorizando el gasto en salarios antes que en la provisión de servicios para la ciudadanía.
De enero a abril de este año, los contribuyentes de la capital desembolsaron una millonaria suma para financiar el aseo urbano, pero las calles asuncenas continúan ofreciendo un panorama crítico de inmundicia. La recaudación por recolección, disposición final y limpieza vial contrasta directamente con la proliferación de vertederos irregulares que acumulan residuos sólidos urbanos y amenazan la salud pública.
Un recorrido por el microcentro y barrios periféricos como Ciudad Nueva, Bernardino Caballero, Mburicaó o Recoleta revela que la proliferación de vertederos clandestinos avanza sin tregua en la vía pública. Los vecinos de estos sectores reclaman de forma constante la falta de respuestas efectivas por parte de las cuadrillas municipales encargadas del aseo de la capital.
Esta crisis ambiental y sanitaria coincide con el periodo de mayor recaudación fiscal de la comuna. Los datos oficiales de la ejecución presupuestaria presentados por la Intendencia desnudan una gestión deficiente que no se compadece con el significativo esfuerzo económico realizado por cada contribuyente asunceno.
Entre enero y abril, la Municipalidad de Asunción, a cargo de Bello, percibió ingresos totales por G. 707.492 millones (US$ 117.8 millones). De ese monto, el 97,7% , unos G. 691.438 millones (US$ 116.2 millones), corresponden a los ingresos corrientes, es decir la recaudación.
En el concepto específico de tasas de aseo, los asuncenos contribuyeron más de G. 125.753 millones (US$ 21 millones). Esta cifra equivale a prácticamente la mitad de todo lo presupuestado para el año completo en dicho rubro, lo que demuestra un alto nivel de cumplimiento de los ciudadanos.
Para el servicio de recolección de residuos sólidos urbanos se recaudó G. 52.191 millones en los primeros cuatro meses. Por su parte, el ítem de disposición y tratamiento final sumó otros G. 37.660 millones durante este mismo período.
La tasa por limpieza de la vía pública generó ingresos acumulados por un valor total de G. 35.901 millones entre enero y abril. Mientras las cuentas municipales registran ingresos millonarios, las calles, veredas, plazas y paseos públicos de Asunción muestran un panorama opuesto.
Vertederos irregulares, basura domiciliaria dispersa, malezas producto de la poda desatendida, contenedores colapsados y un estado de abandono generalizado, son la norma en la capital. La falta de fiscalización por parte de la comuna permite que carriteros y particulares sigan depositando toneladas de basura en sitios prohibidos.
La inacción de las autoridades competentes convierte la desidia en complicidad implícita, transformando los barrios residenciales en focos infecciosos crónicos que ponen en riesgo la salud. El descontento social crece al notar que el dinero de los tributos no se traduce en un mejor servicio.
La brecha existente entre el discurso oficial de la intendencia y el estado real de la capital se vuelve insostenible ante las recurrentes denuncias por contaminación. La gestión del intendente Luis Bello (ANR-cartista) hace alarde de la limpieza de ciertos sectores de la capital, como sucedió el fin de semana pasado, luego de el debut de la Albirroja en el Mundial 2026, mientras barrios enteros sufren la falta de recolección habitual.
La administración actual de Bello mantiene el rumbo de su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), con quien en el año 2025 tuvieron a su disposición un presupuesto de US$ 35,5 millones para mantener limpia la ciudad, pero no cumplieron los objetivos mínimos de saneamiento. La crisis de la basura no es nueva, sino que se arrastra desde la gestión de Rodríguez, quien ya en junio de 2025, al inicio del proceso de intervención de su gestión, entregó una ciudad mugrienta y una flota de camiones recolectores en condiciones catastróficas, según denunció el interventor, Carlos Pereira.
Ante la emergencia, Rodríguez había optado por priorizar el alquiler de camiones, que según Pereira, no había tenido manejos transparentes. En su informe final, el interventor denunció el uso ilegal de fondos provenientes de la emisión de bonos que eran para obras, pero que terminaron destinándose a estos fines.
La intervención duró entre junio y agosto. Pereira documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones desde las cuentas bancarias de los bonos G8, que debían financiar obras de infraestructura, para gastos corrientes.
Asimismo de salarios, Pereira detectó que G. 13.000 millones de ese dinero desviado, se esfumaron en “servicios fantasma”. Parte de eso se usó en el pago del alquiler de camiones recolectores de basura que, según el interventor, no tenían registros de operadores ni hojas de ruta claras.
Luis Bello, como concejal y presidente de la Junta Municipal, avaló la gestión de Nenecho, y luego, como intendente, mantuvo este esquema de alquileres privados ante la inoperatividad de la flota propia. En agosto, ante la contundencia del informe del interventor y presionado, Nenecho renunció al cargo y la mayoría colorada colocó a Luis Bello en su reemplazo.
La situación en el sistema de recolección de basura, lejos de mejorar, se agudizó, con reclamos masivos en la mayoría de los barrios. La degradación del servicio fue constante hasta desembocar en un colapso total, en marzo de 2026.
La respuesta de Bello se limitó a dos cambios del director de Servicios Urbanos y la realización de un operativo “histórico” de limpieza, en marzo, en el que prometió que los 9.000 funcionarios de la comuna saldrían a la calle. Esta última acción fue calificada por gran parte del funcionariado como un “fracaso” y un operativo de “marketing”, en el que solo se atendieron avenidas principales y con fines proselitistas.
Mientras extendía el contrato de alquiler de camiones privados, Bello apuró la compra directa de 11 camiones recolectores de basura en un cuestionado proceso por G. 15.858 millones, a espaldas de la Junta Municipal. En abril, la licitación fue suspendida ante la protesta de eventuales oferentes, que cuestionaron condiciones que podrían acarrear un posible direccionamiento en el pliego de bases y condiciones del proceso.
Pese a ello, a inicios de junio, el proceso concluyó con la adjudicación por G. 13.606 millones a dos proveedoras: Cathay SAE, por G. 7.462 millones, por la compra de 7 camiones eje sencillo con equipo compactador de 17m3; y Condor SACI, por G. 6.144 millones, por la compra de 4 camiones doble eje con equipo compactador de 21 m3. Los precios de estos vehículos son de G. 1.066 millones y G. 1.536 millones respectivamente.
Luego de las elecciones internas, con miras a las municipales del 4 de octubre, la propuesta electoral del Partido Colorado para la Intendencia de Asunción es Camilo Pérez, colorado cartista como Nenecho y como Bello. Para concejales de la oposición, como Humberto Blasco (PLRA), su candidatura representa el “tercer capítulo de la misma historia”.
La continuidad del modelo está garantizado con la lista de candidatos a concejales de la ANR está plagada de cuestionadios directores y exdirectores municipales de la gestión de Nenecho y de Bello, asimismo de concejales cómplices de su gestión. El propio exintendente Rodríguez intentó volver a la Junta Municipal, pero el voto castigo lo dejó afuera.
La lista del PLRA también incluye a dos concejales cómplices de Nenecho.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
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