El país enfrenta una ola delictiva, provocada por fracturas internas y luchas de poder dentro de las cúpulas del crimen organizado, admitió este viernes la Policía Nacional en un comunicado oficial. “Los hechos violentos registrados en las últimas 72 horas responden, en muchos casos, a estrategias diseñadas por esas estructuras para presionar, reacomodarse y forzar cambios en la jerarquía luego de la pérdida de sus cabecillas y la incomunicación de sus filas”, sostiene el comunicado. De acuerdo con la Policía, luego de información de inteligencia recientes operaciones nacionales e internacionales lograron capturar a importantes cabecillas de organizaciones dedicadas al narcotráfico.

De forma paralela, el traslado estratégico de estos líderes recluidos hacia el Centro Penal de Coiba, cortó de manera radical su comunicación con las células operativas que controlan distintas zonas de la ciudad. El informe sostiene que esta desconexión e incomunicación provocó un vacío de poder.

Aseguran que los hechos sangrientos registrados en los últimos días forman parte de estrategias desesperadas de estas estructuras para: Presionar a las autoridades. Reacomodar sus líneas de mando.

Forzar cambios drásticos en la jerarquía del bajo mundo. La preocupación ciudadana se ha intensificado ante el descaro de los ataques.

El caso más sobresaliente sucedió en el sector de La Locería, Betania, en las inmediaciones de la Escuela República de Japón. Como recordarán, durante la hora de entrada escolar, un ataque de sicariato cobró la vida de una niña de tan solo 10 años y de su padrastro, asimismo de dejar gravemente herida a la madre de la menor.

Este trágico suceso se suma a un acumulado de al menos ocho asesinatos en menos de 48 horas en diferentes puntos del país, elevando la cifra extraoficial a más de 22 homicidios en lo que va de junio de 2026. Las provincias con mayores índices de criminalidad siguen concentrándose en Panamá, San Miguelito y Colón.

Ante el pánico colectivo, los estamentos de seguridad recalcaron que los tiroteos no corresponden a “actos aleatorios” de delincuencia común, sino a enfrentamientos focalizados por el control del trasiego de estupefacientes. En la actualidad se mantienen desplegados operativos específicos e investigaciones de inteligencia criminal para localizar y capturar de forma inmediata a los gatilleros y determinadores detrás de estos atentados de alto perfil.