“Cada vez son más y cada vez es más seguido”, con esa frase concluyó Kenia Rodríguez, una intervención ante un auditorio lleno de personas el lunes anterior en el marco del inicio de la Semana de Seguridad Vial, se llenó de valor para contar cómo un accidente de tránsito arrebató la vida de su papá, hace nueve años. Esta vez, su intención no era solo contar la historia de la tragedia vial, sino llegar a la consciencia de quienes a diario conducen o caminan por las calles de Costa Rica.“Cada día crecen las tragedias, para las noticias son números que se van sumando, pero en la realidad cada persona que muere es el hijo, esposo, papá, hermano de alguien.

Es una persona que esperaban en su casa. Hay familias que están siendo destrozadas, de ahí que esta semana mi llamado es a la prevención, a ser conscientes de que somos un instante y que somos importantes para los que nos esperan”, reflexionó.

Las palabras de Kenia no se alejan de la realidad, pues desde que falleció su papá a la fecha, el número de víctimas en carretera no ha parado de aumentar.De acuerdo con datos del Consejo de Seguridad Vial (Cosevi), los accidentes de tránsito cobraron la vida de más de 6.000 personas en el sitio y dejaron a más 238.700 personas lesionadas en los últimos 13 años.Las cifras reportadas por el Cosevi entre el 2012 y 2025, evidencian asimismo un aumento de 72% en ese mismo período, en el caso de las muertes en carretera y 71% en las personas lesionadas. Según las mismas estadísticas, los motociclistas representan casi la mitad de las víctimas fatales, con un 46% de los fallecidos reportados el año pasado, mientras que los conductores y peatones fueron los segundos grupos más afectados con 16% cada uno.

Los pasajeros representan el 9% de las víctimas y los ciclistas el 7%. En tanto, datos del Instituto Nacional de Seguros, revelan que en los primeros cuatro meses de este año se registraron 16.572 accidentes de tránsito, que dejaron como saldo 18.365 personas lesionadas y 79 fallecidas.

Estas cifras significaorn el pago de ¢22.258 millones en indemnizaciones, tanto a los lesionados como a los beneficiaros de los fallecidos. Los números coinciden con un aumento también exponencial, en la flota vehicular, que creció en un 60% entre el 2013 y 2024, al pasar de 1,2 millones de unidades a 1,9 millones, siendo los vehículos particulares y las motocicletas los que reportaron mayores incrementos.

Las cifras que ubican al país con la tasa más alta de mortalidad vial, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), preocupa a autoridades, que ahora apuestan a la sensibilización de los grupos más vulnerables y al apoyo de la tecnología, para empezar a doblar la curva. La viceministra de Transportes, Sofía Fallas, afirmó que uno de los pilares para paliar el aumento en el que se enfocará la gestión que recién inicia, será la educación y la movilidad segura. “Todos los actores que compartimos en la vía pública tenemos que saber cómo nos tenemos que comportar en carretera y, por tanto, para nosotros eso va a ser el trabajo próximo para los próximos cuatro años, queremos enfocarnos no solo en la educación para quienes conducen.

Queremos fortalecer y trabajar una educación para todos los actores que están en la vía pública”, expresó la jerarca quien adelantó, que las campañas se dirigirían incluso a los más pequeños.En lo que se refiere a la vigilancia en las carreteras, Fallas afirmó que la intención es impulsar la modernización en la gestión de tránsito para poder utilizar más herramientas tecnológicas. Entre estas, indicó el proyecto de cámaras viales mediante iniciativa privada, que estaría próximo de avanzar en el proceso de contratación.

Según expresó, asimismo buscan identificar los puntos donde se dan mayor cantidad de accidentes, para determinar medidas que podrían ir desde intervenciones a nivel de infraestructura, semáforos o priorizar el control policial. Por su parte, el director del Cosevi, Jeffry Cervantes, indicó que la institución desarrolla talleres dirigidos principalmente a motociclistas de zonas costeras y comunidades rurales, donde este tipo de accidentes es más frecuente.

Según explicó, en muchos de esos casos los conductores no portaban casco, circulaban a alta velocidad, carecían de licencia o utilizaban motocicletas sin la revisión correspondiente o en deficientes condiciones mecánicas. Cantones, rutas y horarios fatales Según las estadísticas del Cosevi, los cantones donde se presentaron mayor número de víctimas mortales el año pasado, fueron el cantón central de San José con 50, San Carlos con 39, el cantón central de Alajuela con 31 fallecidos, Puntarenas y Pococí registraron 19 víctimas cada uno, mientras que Nicoya, Talamanca y Sarapiquí reportan 18 fallecidos cada uno.

En tanto, las carreteras que suman mayor cantidad de accidentes son la Interamericana norte y la Interamericana sur, la ruta 3 que atraviesa el Monte del Aguacate, la ruta 32 entre San José y Limón, la ruta 10 que pasa por Turrialba y la ruta 4 que es la que conecta la ruta 32 con la zona norte, pasando por Puerto Viejo de Sarapiquí. Al analizar las franjas horarias donde se presentaron la mayor cantidad de accidentes con víctimas, el lapso entre las 6 p.m. y la medianoche registra la mayor siniestralidad, con 186 de las 572 fatalidades contabilizadas el año pasado,.

En la madrugada (desde la medianoche hasta las 6 a.m.) se reportaron 147 de las víctimas y entre las 6 a.m. y las 12 mediodía hubo 139 decesos. Las tardes, es decir desde el mediodía hasta las 6 p.m. fueron los momentos con menor cantidad de tragedias, con un total de 100 fallecidos.

El Martes Santo que cambió la vida de Mayela ChinchillaEn marzo del 2015, por alguna razón que ya nadie recuerda el Gobierno decidió que esa Semana Santa, los funcionarios públicos laborarían hasta el miércoles. Por eso, el Martes Santo como muchos otros días, Mayela Chinchilla, se dirigía al Ministerio de Trabajo donde trabajaba desde hace 34 años.

Cerca de su casa en Barrio México, un vehículo la embistió mientras esperaba “la Periférica”.“Fui víctima de un negligente, que venía con exceso de velocidad y no agarró la curva. Se subió a la acera y me aplastó entre el carro y la pared de una casa.

Sufrí la amputación de la pierna derecha y la izquierda sufrió un daño nivel cuatro, asimismo la fractura de clavícula y cuando iba en la ambulancia entré en paro cardio respiratorio”, relató la mujer, quien cuenta que fue la cercanía con el Hospital San Juan de Dios y la rápida atención de la Cruz Roja, lo que la salvó. Pero su lucha apenas empezaba, y 11 años después aún no termina.

En ese tiempo ha enfrentado varias cirugías, prótesis que no se ajustan, y un proceso psicológico y judicial igualmente difíciles de superar. “En un juicio (el conductor) llegaba y decía que era una pieza del carro, en otro decía que estaba lloviendo, cambiaba de versión, se burlaba del sistema, fue un proceso de muchos años”, recuerda. El accidente asimismo de dejarla en silla de ruedas, implicó que tuviera que pensionarse por invalidez, por lo que quedó con 40% de pensión y perdió 34 años de servicio.

La mujer, quien ahora también busca llevar su mensaje como llamado de consciencia, compara el salir a la calle con un vehículo bajo condiciones de estrés, ira o alcohol como “dar un revólver sin seguro a un niño de 5 años”.