Seguros y hospitales impulsan alza de costos médicos en México

La ausencia de regulaciones y vigilancia que permitan una mayor transparencia en los costos de los servicios médicos privados hace que las aseguradoras en México se conviertan en cómplices de alzas indiscriminadas de precios en la atención de la salud, afirman actuarios, agentes de seguros y legisladores consultados por MILENIO, que explican que la elevación de costo no se explica sólo por los modelos hospitalarios. Afirman que la incapacidad o falta de voluntad de las aseguradoras para contener tarifas, transparentar precios y utilizar su poder de negociación frente a hospitales privados convirtió al sector en un círculo vicioso que aumenta cada vez más el problema.
Cristóbal Ponce, presidente del Comité de Salud y Vida de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (Amasfac), señala que existe “una distorsión evidente” en el mercado privado de salud. Un ejemplo es el valor de los insumos médicos, pues cuando una jeringa tiene un precio en lista de farmacias de 8 pesos, en los servicios hospitalarios se registran ante las aseguradoras en 80, 100 pesos o más; lo mismo sucede con medicamentos, que aunque se hayan usado mínimamente en el tratamiento, se cobran como si se utilizara la provisión completa de la medicina.¿Cómo operan?A escala global, los seguros se diseñan para hacer accesible la atención de enfermedades y la internación hospitalaria mediante el pacto con grupos hospitalarios que tienen equipos de médicos y de laboratorios con los que controlan costos y dan tarifas preferenciales (con costos máximos garantizados por tratamiento o enfermedad) a las aseguradoras.Pero en México, los grupos médicos privados son negocios inmobiliarios que administran la infraestructura y rentan a médicos independientes el uso de consultorios, quirófanos y otras instalaciones, asimismo de proveer insumos (gasas, vendas), medicamentos, aparatos y otros.
Por tanto, no hay control de costos y las tarifas de servicios o suministros suelen ser discrecionales.“Si la aseguradora hace un contrato con los hospitales, la lógica es que hayan negociado precios favorables para poder tener mejores gastos. Pero en la realidad pasa todo lo contrario, y sí, es un problema muy grande”, agregó el presidente de Amasfac.Bajo esta dinámica, si el paciente cuenta con una póliza, se inflan los precios, se prolongan las estancias y se sugieren insumos o procedimientos adicionales muchas veces innecesarios, lo que genera daño directo al bolsillo de los asegurados.“Es muy común escuchar que cuando una persona va a requerir un estudio o una cirugía, le pregunten: ¿tiene seguro o no?
Si dicen que sí, es más caro que cuando no lo tienen; la lógica debería ser al revés”, afirma Ponce. A esto se suma que el sector de salud público usualmente tiene capacidad insuficiente para atender a toda la población, lo que desplaza la demanda hacia los servicios privados.El resultado es un sistema donde los incrementos repercuten en las pólizas, elevando el costo de la atención médica y contribuyendo a una inflación sanitaria que crece por encima del aumento general de precios. Servicios deficientesAunque las redes hospitalarias son señaladas como uno de los principales detonantes de la inflación médica, especialistas afirman que las aseguradoras comparten esa responsabilidad por no ejercer controles más estrictos sobre los costos que posteriormente trasladan a las primas.Luis Huerta, actuario y director general de EKA Seguros, remarcó que la ausencia de lineamientos claros sobre lo que hospitales y sanatorios pueden cobrar contribuye directamente al encarecimiento de las pólizas.“Sí debería de haber algún tipo de lineamiento en cuanto a lo que se cobra o no se cobre en los hospitales y en los sanatorios, porque sí son costos muy altos y van al alza, y esto influye definitivamente en la inflación médica, los siniestros y las primas de las compañías de seguros”, aseveró.La Condusef registró 36 mil 634 reclamaciones en el primer trimestre de 2026, con un índice de atención al cliente de 9.13 sobre 10; de igual forma, en este mismo periodo se registraron 39 sanciones impuestas al sector.Los tres productos con mayor volumen de quejas fueron el seguros de auto, vida individual y gastos médicos mayores, que en conjunto concentran 83.7 por ciento del total de reclamaciones.Las causas fueron la negativa en el pago de la indemnización, la inconformidad con el tiempo para el pago de la indemnización y la inconformidad con el tiempo para la reparación del bien afectado, que sumaron el 63.2 por ciento de las reclamaciones.
Incentivos perversosEl sistema espiral donde hospitales, médicos, proveedores y aseguradoras terminan alimentando mutuamente el aumento de costos, tiene su lógica en la búsqueda de mayores ganancias y la falta de regulación y supervisión en la que operan.Cuando un hospital incrementa tarifas o cobra más a pacientes asegurados, la aseguradora absorbe inicialmente el gasto mediante el pago de siniestros. Posteriormente, esos mayores desembolsos son trasladados al mercado mediante ajustes en las primas.
A su vez, la existencia de coberturas amplias reduce la presión para contener precios y facilita nuevas alzas en procedimientos, insumos y honorarios.Esta estructura tiene consecuencias sistémicas que afectan a los usuarios porque las aseguradoras dejan que pase.Pues con ello aumenta las primas de los seguros, ya que al elevar los precios de insumos, honorarios e instalaciones, la aseguradora necesariamente tiene que cubrir el gasto de su cliente, aunque al final se pase el deducible.Eso eleva el impacto económico sobre el bolsillo de los pacientes y fomenta una industria donde la enfermedad resulta más rentable que la prevención. Al cierre de 2021, las aseguradoras registraron primas con valor de 106 mil 749 millones de pesos en gastos médicos mayores que amparaban a 11.3 millones de personas, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).Para 2025, el valor de las primas de gastos médicos sumó 177 mil 180 mdp y cubrió a 14.5 millones; es decir, la prima promedio pasó de 9 mil 447 pesos anuales en 2021, a 12 mil 219 pesos en 2025, un alza de 29.3 por ciento.Mientras que en el mismo periodo, la inflación acumulada medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor fue de 21.94 por ciento, según el Inegi.La diferencia sugiere que los costos asociados a la atención médica y a los seguros crecieron a un ritmo superior al de la economía en generalLa inflación médica involucra un círculo vicioso donde se mezclan, asimismo, comisiones de proveedores, complicidades hospitalarias y pólizas de seguro que no frenan la escalada de costos.“Hacen que el costo de las tarifas se eleve sin control desde 15, 20, 30 y hasta 80 por ciento, dependiendo el grado de edad o el riesgo, pero mucho sí se hace con dolo”, indicó Jericó Abramo Masso, diputado federal que mantiene una iniciativa en contra de los abusos hospitalariosPara el diputado federal Jericó Abramo Masso, esta dinámica se sostiene por la falta grave de competencia y transparencia dentro del sector.“Es necesaria la portabilidad de la póliza de seguros en los mayores de sesenta, y en todas las pólizas para que haya competencia; el gran monopolio inducido que tienen las aseguradoras y los hospitales privados es un oligopolio acordado”, afirmó.
El legislador impulsa una iniciativa para transparentar los costos reales de hospitales privados, fortalecer la supervisión de las autoridades y limitar prácticas que, a su juicio, permiten incrementos injustificados.En tanto, la inflación médica privada crece cada año más que la inflación de salud. Directivos de aseguradoradoras reconocen que el alza se mantiene en 14 a 15 por ciento anual, muy lejos del crecimiento de la economía. AG
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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