Se llama Manuela Sánchez Michel, tiene 24 años y es famosa desde la cuna porque sus padres son el cantante más internacional de nuestro país, Alejandro Sanz, y la modelo mexicana Jaydy Michel. La joven, la mayor de los cuatro hijos que tiene el cantante gaditano, ha hablado por primera vez en una entrevista para la publicación Harper´s Bazaar."Soy una persona muy sensible, que creo que es algo que se nota.

De hecho, hasta me han dicho que soy hipersensible", confiesa con un marcado acento mexicano. Porque la joven ha vivido la mayor parte de su vida en Guadalajara (México) con su madre, que reside allí con su marido, el futbolista Rafa Márquez y el hijo en común que tienen, Leonardo.Manuela estudió Diseño de Moda en el Centro de Diseño de Modas de Guadalajara porque, tal como ha contado en la revista, el diseño, el arte y la creatividad en cualquiera de sus disciplinas lo son todo en su forma de entender la vida.

"Mi estilo se refleja mucho lo que he vivido. He estado muy expuesta a la diversidad y por eso es atrevido y versátil, es ecléctico porque tiene la mezcla de culturas que he vivido".

Habla de su capacidad de adaptación, con continuos viajes y estancias en diferentes países. "Una de las características que más me gustan de mí misma es la tolerancia y la empatía que tengo y el poco prejuicio ante las personas porque siempre he estado expuesta a diferentes formas de pensar, a diferentes tipos de personas, a culturas diferentes, al arte… Y creo que es de lo que más valoro de mi infancia", confiesa quien vivió la separación de sus padres (nunca se casaron) a la edad de cuatro años.Gracias a mis padres me he convertido en una persona segura de mí mismaLo que más aprecia de ellos es la confianza que siempre han depositado en ella a la hora de tomar sus propias decisiones: "Por eso creo que me he convertido en una persona segura de mí misma, no solamente físicamente, sino a la hora de tomar decisiones.

Esa confianza que me dan y esa libertad creo que es lo que más valoro de la relación que tengo con ellos", asegura. En su vida, la fama y el éxito han sido una constante, aunque ambas cosas se vivían de forma tan natural que no eran relevantes para ella: "No recuerdo la primera vez que fui consciente de que mi padre era famoso, pero sí recuerdo que en el colegio me decían, '¡Ay! vi a tu padre en la tele'.

Yo no entendía por qué los padres de mis compañeros no salían en la tele". Mi relación personal con la fama es diferente porque la he vivido desde muy pequeñaSer hijo o hija de un artista reconocido mundialmente puede desatar prejuicios que ella gestiona con inteligencia y mano derecha: "No es mi trabajo justificarme o agradarle a todo el mundo".Manuela habla del éxito, que ha vivido de cerca por la profesión de sus padres.

"Me considero exitosa porque estoy rodeada de gente que me quiere, de mi familia, hago lo que me gusta y tengo salud, y para mí eso es éxito: dormir en paz con la persona que eres y estar orgullosa de ti misma".Se refiere también a la fama: "Mi relación personal con ella es diferente porque la he vivido desde muy pequeña. Creo que hoy en día es más difícil porque cualquier cosa que digas, es tema de conversación o la razón para juzgar o encapsular a alguien.

Aun así, creo que hoy en día todo es más fugaz y nos tomamos la exposición mediática un poco más a la ligera".Para mí, el arte es primordial. Yo sin el arte no estaría bien de la cabezaComo fan de su padre, tiene un tema preferido: "La canción de mi padre que podría escuchar todo el tiempo es A la primera persona.

Creo que es una tema que me ha hecho sentirme comprendida, incluso cuando yo no me entiendo a mí misma”."Para mí, un artista es una persona incomprendida por naturaleza y el arte, o el crear, se convierte en una herramienta de supervivencia. No de gusto, no de hobby, sino de supervivencia para canalizar tus emociones cuando no sabes cómo expresarlas.

Para mí, el arte es primordial. Yo sin el arte no estaría bien de la cabeza”.