Luis Díaz, en su debut mundialista, fue la gran figura en el estreno de Colombia, que venció 3-1 a Uzbekistán y se acomodó en la cima de su grupo en la Copa del Mundo. La selección de Colombia festeja frente a su público.

Jose MendezLa noche pintaba para ser larguísima en el Estadio Azteca. Colombia, antes de empezar a construir su debut triunfal contra Uzbekistán, chocó todas sus expectativas contra el muro de los asiáticos.

¡Qué ansiedad vivimos por minutos! Había nervios, era fácil sentirlos en la tribuna.

Toda la a exitación que se vivió desde las horas previas, desde el banderazo la noche anterior en el Ángel de la Independencia, hasta la fiesta que hubo en el máximo templo del fútbol mexicano, chocó de lleno con el cerco defensivo de los uzbekos. Y las lágrimas que salieron cuando sonó el himno, después de ocho años sin ir a una Copa del Mundo, se diluyeron rápido ante el muro que hacía preveer una noche difícil.

¡Nos equivocamos! ¡Y qué alegría!Mire más: ¿Cuándo vuelve a jugar la selección de Colombia en el Mundial 2026?El primer movimiento clave fue a los 40, obra de Luis Díaz.

Por supuesto, qué otro iba a ser. Cuando el mayor sospechoso del área colombiana se alejó del bloque ofensivo, se abrió una grieta inesperada.

Fueron unos segundos los que se tomó Lucho, para divisar el muro desde la distancia, y ahí, cuando el guajiro dio un paso para atrás, vio el espacio. ¡Letal!

Los uzbekos que lo tenían como la principal referencia de peligro notaron su ausencia en el frente y, desconcertados, se fueron luego de su presa sin notar que por detrás apareció el inocente: Daniel Muñoz. ¡Craso error!Daniel Muñoz celebra su primer gol mundialista.José MéndezNi lo notaron.

El balón, que el del Bayern colgó preciso al área, entró lindo. El lateral de Colombia, en una pirueta que nos embutiremos mil veces en estos días en todas las repeticiones posibles del partido, definió en el área con el borde externo.

El arquero quedó tan sorprendido que apenas atinó a moverse, pero cayó en la cuenta de inmediato de que le habían vencido el cerco porque la algarabía rompió los decibeles. “¡Mami prenda la radio y encienda la tele!”. La canción que ya se estaba haciendo insoportable en las horas que sirvieron de preludio para preparar la fiesta, se escuchó tan linda como la primera vez en los parlantes del estadio.

Y fue imposible no recordar ese partido contra Grecia, en Brasil 2014, cuando Colombia regresó a un Mundial después de una larguísima espera y la marea amarilla movió los cimientos del Estadio Mineirão, en Belo Horizonte. Así se sintió el atronador festejo en el Azteca, que respiró de alivio antes del descanso.

¡El espejismo fue durísimo! Uzbekistán empató con Abbosbek Fayzullaev, a la hora de juego, cuando nadie lo esperaba.

El error fue de Camilo Vargas, primero en la salida y después en el rebote. En el primer tiro que hizo el rival, el cero de Colombia se rompió.

Y la algarabía de la primera mitad se volvió un incómodo silencio que bajó desde la grada. Fueron unos segundos de zozobra, porque de inmediato el aliento de los aficionados empujo de nuevo a Colombia.

Y frotó la lámpara el genio, solo cinco minutos después, cuando Lucho Díaz, al 65, volvió a destrabar el partido. El robo fue de Gustavo Puerta y la jugada terminó en la habilitación del extremo.

Solo, en una de las carreras que tanto le gustan, el guajiro se fue acomodando de una y cuando llegó frente al arquero intentó ajustar el remate. No le salió como habría querido, seguro, porque el arquero alcanzó a taparla, pero el balón salió tan potente que se terminó metiendo. 2-1. “El pana está trayendo la fría.

En la calle ya se escucha algarabía. Futbolero desde que era cría.

Cierren la cuadra que hoy juega la selección mía...Y hoy la moja Lucho Díaz”, se escuchó en el estadio. La canción volvió a estallar los parlantes.No se pierda: Luis Díaz: “Yo creo que hoy en día estoy en mi mejor momento”Luis Díaz, en el partido contra Uzbekistán.Isaac EsquivelFue gol de la sentencia y del triunfo que empieza a acomodar a Colombia en el panorama.

En la tarde, horas antes, en el centro de México, plagado de camisetas de la tricolor, se celebró a rabiar el gol con el que la República Democrática del Congo le empató a Portugal. En ese partido se abrió una puerta importante para la selección.

¡Hay que soñar!Los minutos finales terminaron siendo de aguante. Los nuestros retrasaron sus líneas para impedir el empate.

Los uzbekos, tímidos, presionaron pero la selección ya estaba montada en el partido, en la cresta de la ola de su marea amarilla a la que no defraudó en el estadio mítico que también recibió a Pelé y a Maradona.Todavía había tela por cortar y, con los asiáticos jugados en ataque, Colombia sentenció el resultado gracias a una contra del “Cucho” Hernández que Jaminton Campaz transformó en un 3-1 que nos quito los nervios y nos permitió salir de la cancha a celebrar. Por una noche, el Azteca también festejó la magia de un Luis Díaz que tuvo un debut inolvidable como jugador mundialista.

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