Quienes han conseguido hacer del deporte un modo de vida saben que, a pesar de la subida de los termómetros, renunciar a soltar todo lo malo realizando actividad física no es una opción. Aunque en verano debemos tener cuidado de cómo, a qué horas y con qué exigencias.Las altas temperaturas, la mayor exposición al sol y los cambios en las rutinas diarias obligan a replantear la forma en que entrenamos, ya que lo que funciona durante los meses más fríos no siempre es adecuado cuando el termómetro supera los 30 grados.El aumento de la temperatura corporal, la pérdida de líquidos y el mayor riesgo de deshidratación pueden afectar al rendimiento e incluso comprometer la salud si no se toman las precauciones necesarias, por lo que adaptar la rutina deportiva al verano es fundamental.

No significa renunciar al ejercicio, sino aprender a escuchar las necesidades del cuerpo y ajustar factores como la intensidad, los horarios, la hidratación o la recuperación. Los expertos coinciden en que pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia a la hora de seguir entrenando de forma segura, eficiente y saludable durante los meses más calurosos del año, y Gonzalo Rubio, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Manager de Floor Studio nos arroja luz sobre la manera segura de entrenar este verano.

De la intensidad al horarioSegún el experto, para evitar riesgo de deshidratación es recomendable reducir intensidad y duración, buscar horas adecuadas para hacer deporte e hidratarse en las fases del ejercicio durante los meses de verano."El ejercicio con calor provoca un mayor estrés terminal y aumento de la fatiga, por lo que reduce la capacidad de mantener la misma intensidad y duración"Una de las primeras consecuencias de la subida del termómetro puede ser la bajada del rendimiento, aunque como siempre lo importante es escuchar a nuestro cuerpo y no frustrarnos: "El ejercicio con calor provoca un mayor estrés terminal y aumento de la fatiga, por lo que reduce la capacidad de mantener la misma intensidad y duración durante el entrenamiento", explica el entrenador al respecto, quien nos recomienda practicar deportes acuáticos o en interior en caso de ola de calor.Para evitar golpes de calor, la ropa que utilicemos también es fundamental, por lo que Rubio recomienda usar siempre ropa ligera, transpirable, evitar algodón y llevar varias capas, usar gorra y gafas de sol deportivas. En los pies, zapatillas bien ajustadas pero sin apretar, "que sean transpirables y adecuadas en función a la actividad que vas a realizar", recomienda el experto.A pesar de ir preparados, debemos estar siempre alerta a los síntomas y escuchar nuestro cuerpo para evitar un golpe de calor.

"Las principales señales suelen ser una temperatura corporal elevada, desorientación, pérdida de coordinación o desmayo", explica Rubio. No es el caso de los síntomas de la deshidratación, donde la fatiga, calambres y náuseas pueden ser señales de alerta.Tal y como asegura el experto de Floor Studio, aunque el verano no implica suspender la actividad física para sentirnos bien por dentro y por fuera, sí es fundamental adaptar las rutinas a la subida de los termómetros, especialmente si entrenamos en exteriores, para evitar golpes de calor y sufrir deshidratación.