Cuando en 1989 se cumplían tres siglos del Dido and Aeneas de Henry Purcell, el coreógrafo estadounidense Mark Morris, entonces residente con su grupo en el Théâ­tre de la Monnaie de Bruselas, convirtió en ballet esta ópera. El gran genio musical de la Inglaterra barroca la había dedicado al famoso cuento de Virgilio sobre el asunto de Aeneas con Dido, la reina de Cartago, camino de la fundación de Roma.

Se abría, así, una puerta a la ópera bailada. Seguir leyendo...