En una de las joyas de la corona del Baix Llobregat, el paseo marítimo de Castelldefels, una cincuentena de vecinos lleva años sufriendo una pesadilla. Allí, uno de los residentes inició a aficionarse a las palomas.

Primero les daba de comer en la vía pública, después inició a hacerlo de forma masiva y de un tiempo a esta parte explican que lo lleva a cabo en su casa y en las zonas comunes de un bloque de apartamentos, con todos los inconvenientes de salubridad que conlleva la acumulación de estos animales. Para más inri, una mujer resultó agredida por utilizar productos para que las aves no se amontonen.

Los vecinos y el Ayuntamiento sospechan que detrás de esta actitud hay problemas de salud mental, mientras el Consistorio busca fórmulas para solventar la situación sin de momento encontrarlas.Seguir leyendo...