El ingreso de divisas a la economía argentina inició a mostrar un cambio que hasta hace pocos años parecía lejano. Impulsados por el crecimiento de Vaca Muerta, el avance de las exportaciones mineras y el financiamiento asociado a nuevos proyectos, los sectores energético y minero aportaron durante el primer cuatrimestre prácticamente la misma cantidad de dólares que el complejo agroexportador.La conclusión surge de un informe de la consultora 1816 elaborado sobre la base de datos sectoriales del Banco Central.

Según el estudio, la oferta neta de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC) proveniente de petróleo, gas y minería alcanzó unos US$8150 millones entre enero y abril, un monto equivalente al generado por los sectores cerealeros y oleaginosos.“Todo el mercado esperaba hace tiempo que en algún momento la energía sea tan relevante para la balanza de pagos como el agro y lo cierto es que ese futuro ya llegó”, señalaron desde 1816 en un informe titulado El futuro llegó hace rato. La coincidencia no pasó inadvertida: el nombre del reporte remite a uno de los versos más célebres de Carlos Alberto “Indio” Solari, fallecido el viernes pasado.

El dato adquiere relevancia porque históricamente el campo concentró una porción muy superior del ingreso de dólares comerciales del país. La irrupción de Vaca Muerta y el crecimiento de la minería comenzaron a modificar esa dinámica y a diversificar las fuentes de generación de divisas.El fenómeno quedó aún más visible en abril.

Según un informe de GMA Capital, durante ese mes los sectores minero y energético aportaron US$2928 millones, mientras que el complejo agroexportador ingresó US$2896 millones.La particularidad es que sucedió en plena cosecha gruesa, el período del año en el que normalmente se concentra la mayor liquidación de exportaciones agrícolas. Aunque la diferencia fue mínima, el dato es significativo porque muestra que energía y minería ya pueden competir con el principal generador histórico de dólares de la economía argentina.De todos modos, las consultoras advierten que la comparación requiere algunos matices.

En el caso del agro, el grueso de los dólares proviene de exportaciones. Según 1816, el 91% de las divisas generadas por cereales y oleaginosas durante el primer cuatrimestre tuvo origen comercial.

En cambio, para petróleo, gas y minería, esa proporción fue del 71%, mientras que el resto correspondió principalmente a colocaciones de obligaciones negociables (ON) y otros préstamos externos.Ese fenómeno refleja el creciente acceso al financiamiento de las compañías vinculadas a Vaca Muerta y a los proyectos mineros. Según el Ieral de la Fundación Mediterránea, las colocaciones de deuda de empresas y provincias acumulan cerca de US$15.500 millones desde las elecciones, recursos que luego son liquidados en el mercado cambiario y contribuyen a reforzar la oferta de divisas.

La entidad destacó que detrás de las compras récord de dólares del Banco Central aparece una combinación de excedente comercial y financiamiento privado.De hecho, 1816 destacó que la liquidación neta de ON y préstamos del exterior alcanzó en abril un récord para cualquier mes desde 2017 y que buena parte de ese fenómeno estuvo explicado por el sector energético.La tendencia también aparece cuando se amplía la mirada temporal. Según GMA Capital, en los últimos doce meses los sectores energético y minero aportaron en conjunto US$16.671 millones, consolidándose como una de las principales fuentes de dólares de la economía.Las perspectivas apuntan a una profundización de ese proceso.

De acuerdo con GMA Capital, los proyectos ya aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comprometen inversiones por alrededor de US$31.400 millones, mientras que los anuncios en distintas etapas de evaluación superan los US$50.000 millones.El creciente peso de la energía y la minería también inició a reflejarse en las reservas internacionales. Según el Ieral de la Fundación Mediterránea, el Banco Central ya acumula más de US$10.000 millones de compras de divisas en lo que va de 2026, impulsado por una combinación de excedente comercial, colocaciones de deuda corporativa y provincial y mayores ingresos vinculados al complejo energético y minero.Para los analistas, la dinámica sugiere que la generación de dólares de la economía argentina empieza a apoyarse en una base más diversificada que la observada históricamente, cuando el agro concentraba casi exclusivamente la oferta de divisas del país.