Tregar analiza comprar activos de la fabricante de yogures y postres SanCor, Yogs y Shimy

García Hermanos Agroindustrial, la dueña de Tregar, inició a explorar una posible adquisición de activos de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa detrás de las marcas Yogs y Shimy que atraviesa un proceso de quiebra.La láctea pidió autorización judicial para inspeccionar una línea de producción de ARSA ubicada en la planta de Arenaza, en la provincia de Buenos Aires, para verificar su estado y definir si avanzará con una propuesta de compra.El interés de la compañía santafesina llega en un momento de expansión. En febrero, anunció un plan de inversión por u$s 15 millones destinado a ampliar su capacidad productiva hasta un 25% en algunas líneas y elevar el procesamiento diario de leche de 800.000 a 1,3 millones de litros.El plan contempla, asimismo, la ampliación de las líneas de yogures y leches, la incorporación de tecnología para la elaboración de quesos y cremas, mejoras en los procesos industriales y un aumento de capacidad en categorías donde ya opera.
También prevé fortalecer su posicionamiento en el exterior y desarrollar nuevos mercados internacionales. La empresa opera dos plantas industriales en Santa Fe: una en Gobernador Crespo, donde procesa la mayor parte de la materia prima, y otra en Calchaquí, dedicada a la producción de quesos.
En la actualidad, exporta cerca del 25% de su producción y tiene presencia en más de 10 países, entre ellos, Brasil, Chile, China, Filipinas, Vietnam, Corea del Sur, Rusia, Argelia y Perú. Ahora, la aparición de Tregar como un potencial comprador se produce en medio de otra disputa que atraviesa el proceso judicial.
La cooperativa de trabajo La Nueva San Andrés, integrada por trabajadores de ARSA luego de la quiebra, busca hacerse cargo de la operación de la planta y pidió a la Justicia frenar cualquier venta de las marcas de la compañía.En una solicitud reciente, la cooperativa remarcó que desprenderse de activos podría afectar la posibilidad de continuidad productiva de la histórica láctea. Asimismo, pidió que se le otorgue el uso gratuito y provisorio de las marcas comerciales de ARSA para retomar su actividad, mantener la explotación de la planta y evitar la pérdida de valor de los activos por falta de uso.La quiebra de ARSALa compañía atravesaba una situación financiera inestable desde diciembre de 2023 que derivó en la apertura de su concurso preventivo cuatro meses después.
Finalmente, en noviembre del año pasado, la Justicia decretó su quiebra. La firma, que posee dos plantas industriales ubicadas en Arenaza y Córdoba, fue considerada como “la última joya” del grupo Vicentin que, en octubre de 2016, le había comprado a SanCor.
No obstante, en el último tiempo estuvo gerenciada por la venezolana Maralac, una de las principales lácteas de su país (y quien también estuvo al frente de La Suipachense).La compañía atribuyó su crisis financiera a la situación económica de aquel entonces: caída del consumo, inflación, escasez, encarecimiento de materia prima y el aumento de la mano de obra. Subrayó también su dificultad de mantener el negocio rentable luego de las “políticas de control de precios impuestas por el Gobierno anterior“, haciendo alusión, principalmente, al programa Precios Justos.
A partir de ese entonces, la firma buscó, sin éxito, reactivarse.
Information from El Cronista. Edited by: Noticias Today.
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