Esta mañana, en la cabina de vuelo de un Airbus A320 de Iberia, ha ocurrido algo que en dos mil años de historia de la Iglesia Católica solo puede haber sucedido un puñado de veces. León XIV se ha sentado en el jumpseat, ese asiento plegable encajado entre el comandante y la primera oficial, reservado al inspector de vuelo, al piloto en prácticas o a un observador acreditado, para presenciar el despegue desde Barajas.

Esta mañana, ese asiento con unas vistas privilegiadas al exterior y a la cabina de mando lo ocupaba el sucesor de Pedro.Seguir leyendo...