León XIV deja atrás la apoteosis de Madrid y llega a una Barcelona marcada por huelgas, laicismo y tensión por el idioma
BARCELONA.– Después de una verdadera apoteosis en Madrid, donde conectó con la gente y fue aclamado por multitudes, el papa León XIV se trasladó este martes a Barcelona, capital de Cataluña. En la ciudad donde mañana inaugurará la torre más alta de la Sagrada Familia, parte esencial de la identidad local, encontró un clima muy distinto.Su visita coincidió con una huelga de docentes que aprovecharon la presencia del máximo líder de la Iglesia católica para darle mayor visibilidad a su reclamo por la falta de recursos para la educación.
Vestidos con remeras amarillas, sin imágenes del papa pero con mitras de cartón con la leyenda “SOS Educación”, los manifestantes marcaron un contrapunto inesperado con el fervor que había acompañado la etapa madrileña del viaje.Protestas en Barcelona“Ya llevamos activos desde octubre y es por la situación de la educación pública en Cataluña, que cuenta con muy pocos recursos y hay mucha diversidad, mucha complejidad dentro del aula y muy pocos recursos para sostenerla. Había una ley educativa que preveía en el 2009 que se fuese incorporando el 6% del PBI a educación y estamos en 2026 y estamos alrededor del 3%”, explicó a LA NACION Natalia, docente de secundario, justo cuando el grupo estaba a punto de comenzar la marcha en la Plaza de España, precisamente donde se encuentra uno de los dos centros de prensa internacionales montados en esta ciudad.“Desde entonces se ha complicado mucho el tema en las aulas y no hay recursos para sostener tanta diversidad.
Y no se está atendiendo a los alumnos como merecen. Aparte que los salarios también, llevamos 20 años que no se nos toca y hemos perdido un 25% del poder adquisitivo”, siguió.
Natalia admitió que no fue casual que eligieran este día. “Si lo hicimos para que esto sea más visible y porque tampoco estamos de acuerdo en que se gasten 5 millones de euros porque venga el Papa, cuando este dinero se podría llevar directamente a educación, que es lo que se necesita. Este señor ya tiene mucho dinero, esta institución tiene mucho dinero”, criticó.Coincidió Jordi, también docente de secundario: “lo que nos importa no es el sueldo, son las condiciones laborales, son las condiciones en las cuales los alumnos están en la clase, es la cantidad de alumnos que tenemos en clase, son los pocos recursos que tenemos para atender a la educación inclusiva, que no son suficientes”, expresó. “Creemos que los niños y las niñas merecen más, los alumnos y las alumnas merecen más recursos de los que hay hoy en día”, planteó.Al margen de la huelga y fiel reflejo del clima distinto a Madrid, como sucedió cuando vino Benedicto XVI en noviembre de 2010, cuando elevó la Sagrada Familia al rango de Basílica, también se espera para esta tarde a las 19.00 (14.00 en la Argentina) una concentración laica en el paseo del Born, bajo el lema “Yo no te espero.
Por la laicidad y contra los privilegios públicos de la visita del Papa León XIV”, convocada por la Fundació Francesc Ferrer i Guàrdia, Europa Laica Catalunya y Ateus de Catalunya.Ajeno a la huelga docente que complicó aun más la movilidad, alterada por esta visita de dos días, el Papa fue recibido pasado el mediodía por las autoridades de la Generalitat, el gobierno autónomo catalán y el cardenal Juan José Omella, arzobispo de la ciudad, con alfombra roja, en el aeropuerto de El Prat. Muestra de la importancia que le da España a esta visita, el avión de Iberia que llevó hasta aquí al Papa fue escoltado durante gran parte del trayecto por un avión caza del Ejército del Aire.
Durante el vuelo en un Airbus A320 bautizado como Peñón de Ifach, el comandante, Pablo Martínez Núñez, invitó al Pontífice a pasar a la cabina del avión para que ver mejor ese espectáculo. Aunque lo más curioso fue que antes de embarcar, León XIV se encontró con una vieja amiga en el interior del avión, que es tripulante de cabina de Iberia.
Se trata de Cristina Villegas, que conoce a Robert Prevost por la estrecha relación que mantiene con la orden de San Agustín e incluso lo visitó cuando fue Obispo en Chiclayo, en Perú.Tal como preveía la agenda, desde el aeropuerto el Pontífice enseguida se desplazó hasta la bellísima catedral gótica de la Santa Cruz y Santa Eulalia, sede de la arquidiócesis de la ciudad, para el rezo de la hora sexta. Allí, en el corazón de la ciudad, lo esperaban detrás de las vallas centenares de personas, entre los cuales muchos jóvenes, que lo vivaron con gran entusiasmo al grito de “¡se ve, se siente, el Papa está presente!”, casi mostrándose en la clásica competencia con los madrileños.
En el metro se veían carteles con la leyenda “Hola, Papa Lleó XIV. Benvingut a Catalunya” y los altavoces advertían de cierres de estaciones por cortes de calles y avenidas debidos a las zonas restringidas a la circulación debido a la visita.
El operativo de seguridad era impresionante y riguroso, con 5600 mossos d’esquadra y medio millar de efectivos de la Guardia Urbana movilizados. Pero la ciudad no estaba empapelada, como Madrid, con banderas del Vaticano y embellecida con flores, sino que lucía más indiferente y secularizada.
En los balcones se veían más banderas a rayas de Cataluña y de Cataluña independentista (con la estrella), que amarillas y blancas, del Vaticano.Banderas de Cataluña y de Cataluña indipendentista en los balcones y muy pocas del Vaticano 🇻🇦 en Barcelona, segunda etapa del viaje del papa León XIV 👇🏻 pic.twitter.com/TOzHL86z6R— Elisabetta Piqué (@bettapique) June 9, 2026Como en los últimos días hubo aquí polémicas por el uso del catalán del Papa –ya que, según el librito de la misa de mañana difundido por el Vaticano, aunque varias partes son en catalán, la bendición a la torre de Jesucristo figura en español–, en el sermón que León pronunció durante la celebración todo el mundo se sorprendió porque leyó una cuarta parte del texto en catalán, para alegría de los locales.“Estimats germans i germanes, Amb gran goig començo la meva visita resant l’Hora sexta en aquesta Catedral amb tots vosaltres. (Queridos hermanos y hermanas: Con gran alegría inicio mi visita rezando la Hora sexta en esta Catedral junto a vosotros)”, arrancó. Pasó luego al español, pero fue alternando tres párrafos en catalán, idioma con el cual también concluyó la homilía.Entonces, recordó la “gran tradición de Iglesia” de Barcelona y, por cuarta vez desde que inició esta visita a España –que este jueves lo llevará también a Canarias–, volvío a insistir en la necesidad de unidad en un mundo alterado.“Barcelona es llamada ‘Cap i Casal de Catalunya’.
Lo que da a esta comunidad, a todos vosotros, barceloneses y catalanes, una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, subrayó. “En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, queremos ser ‘mártires’, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias. Como la virgen Eulalia y tantos otros mártires, queremos responder nuestro ‘sí’, dispuestos, en lo que sea necesario, a morir nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre”.Después de un almuerzo en la sede del arzobispado, donde se aloja, en el centro histórico y un encuentro privado con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa i Roca, y con un grupo de agustinos, esta tarde el Papa presidirá una vigilia de oración en el estadio olímpico -preludio de la gran inauguración, mañana, de la Sagrada Familia-, a la que se prevé que asistan 40.000 personas.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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