Gabriel Ripstein dirigió

Para Gabriel Ripstein, el futbol no es algo que lo vuelva loco como a millones de mexicanos; no obstante, las historias de lo que sucede fuera de la cancha, sí. En 1986, el cineasta era un adolescente al que le tocó vivir toda la euforia que causaba tener en México, por segunda ocasión, el Mundial de futbol y, ahora siendo adulto, tuvo la oportunidad de contar eso que sucedía detrás de los estadios.
Ripstein tuvo el instinto para encontrar a los actores perfectos que darán vida a los personajes de este relato. En este caso, Diego Luna, Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero y Memo Villegas, entre otros. “En el caso del personaje de Diego, es muy complicado porque tiene un lado adorable y tiene un lado deleznable.
La construcción de un hombre de esas características, muy de su época y de su lugar, requiere una finura. Lo mismo Daniel en la interpretación de un personaje emblemático; un hombre con ese poder, esa visión, esa frontalidad y ese humor incluso.
Karla tiene una comedia estupenda. Ella y Diego hicieron un click que los hacía botarse de risa durante todas las tomas, entonces se armó muy bien el equipo”, relató Ripstein.
Gabriel también indicó que la creación de Martín de la Torre fue un trabajo colaborativo con Diego en el que ambos tuvieron que ir hilvanando a un hombre complejo para darle ese realismo que se necesitaba para la historia. Y si bien Gabriel no se convirtió en un fanático del futbol después de hacer México 86, sí se dio la oportunidad de adentrarse en un mundo que no conocía y disfrutarlo. “No me volví fan del juego en sí mismo, no es que ahora ya le vaya a equis equipo, pero sí fue asomarme a un universo que yo desconocía.
Y sí, hay unos personajes espectaculares: ver cómo era Bora Milutinović como entrenador, qué requería, su excentricidad y especificidad me pareció fascinante. “Un personaje como Hugo Sánchez también, el mejor futbolista mexicano en la historia, el momento en el que lo estamos retratando y, de nuevo, su particularidad y su complejidad. Entonces, el clavado que me pude dar ahí fue muy gozoso y me siento muchísimo más docto en el mundo del futbol fuera de la cancha”, concluyó.
Recientemente Hugo expresó que no le gustó su retrato en este filme, pero Diego Luna le contestó que no era un trabajo documental, sino ficticio basado en cosas que pudieron haber pasado en esa década.
Information from Excélsior (México). Edited by: Noticias Today.
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