La imagen más comentada de la visita de León XIV a Cataluña podría no producirse ni en Montserrat ni en la Sagrada Familia. Antes de los grandes actos multitudinarios, el Pontífice tiene previsto acudir al Centro Penitenciario Brians 1 para compartir un encuentro con personas privadas de libertad.

El gesto puede parecer discreto dentro de una agenda cargada de simbolismo, pero encierra un mensaje que ocupa un lugar central en la tradición cristiana y que no tiene precedentes conocidos en una visita papal a Cataluña.Según el programa oficial del viaje, León XIV visitará Brians 1 el 10 de junio a las 10.50 horas. Allí mantendrá un encuentro con internos del centro penitenciario antes de desplazarse a Montserrat y posteriormente a Barcelona.

El acto forma parte de una agenda que combina grandes celebraciones públicas con encuentros dirigidos a colectivos especialmente vulnerables.La elección de una prisión no es casual. En el Evangelio de Mateo aparece una de las citas más conocidas de la doctrina social cristiana: "Estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme" (Mt 25, 36).

Ese pasaje forma parte de la descripción del Juicio Final y ha sido utilizado durante siglos por la Iglesia para justificar la atención pastoral a las personas encarceladas.Aunque en sus visitas a Cataluña el hecho de recalar en prisión sea un acto sin precedentes, los Papas modernos han mantenido esa tradición de forma constante. Juan Pablo II convirtió las cárceles en uno de los escenarios habituales de su pontificado.

El gesto más recordado tuvo lugar en 1983, cuando visitó en la prisión romana de Rebibbia a Mehmet Ali Ağca, el hombre que había intentado asesinarlo dos años antes en la Plaza de San Pedro, en una imagen que dio la vuelta al mundo y que suele interpretarse como uno de los mayores símbolos de perdón de la Iglesia contemporánea.También Francisco hizo de las cárceles uno de los escenarios más habituales de su pontificado. Durante años celebró el tradicional lavado de pies del Jueves Santo en centros penitenciarios de Italia y visitó prisiones en distintos países, insistiendo en la necesidad de ofrecer oportunidades de reinserción y dignidad a los reclusos.En el caso de León XIV, la visita encaja asimismo con algunas de las líneas que ha marcado desde el inicio de su pontificado.

Sus primeras intervenciones públicas han insistido en cuestiones sociales, la atención a las personas excluidas y la necesidad de que la Iglesia mantenga presencia allí donde existen situaciones de sufrimiento o marginación.Brians 1La elección de Brians 1 tiene también una dimensión simbólica dentro de Cataluña. Situado en Sant Esteve Sesrovires, se trata de uno de los principales complejos penitenciarios del sistema catalán y ha acogido a lo largo de los años a miles de internos.

No obstante, ningún Papa había incluido hasta ahora una prisión catalana dentro de su programa oficial de actividades durante una visita al territorio.El encuentro con los internos se producirá asimismo apenas unas horas antes de la visita a la Abadía de Montserrat y de la gran misa en la Basílica de la Sagrada Familia. El contraste entre una prisión, el principal santuario catalán y uno de los templos más famosos del mundo resume bastante bien el mensaje que parece querer transmitir el viaje: combinar los grandes símbolos de la fe con la atención a quienes suelen quedar fuera de los focos.Por eso, aunque la inauguración de la Torre de Jesucristo o la vigilia del Estadi Olímpic acaparen la mayor parte de la atención mediática, la parada en Brians podría terminar siendo una de las imágenes más recordadas de toda la visita.Esto es así no por la magnitud del acto, sino precisamente por todo lo contrario: porque sitúa durante unas horas a una cárcel catalana en el centro de una agenda papal que será seguida desde todo el mundo como gesto de humildad.