Para España era un partido más de preparación rumbo al Mundial. Para miles de aficionados mexicanos, en cambio, los sintieron como una pequeña probadita de la Copa del Mundo.

Con los elevados costos que implica asistir a los partidos mundialistas, la visita de La Roja al estadio Cuauhtémoc, en Puebla, representó una oportunidad inmejorable para ver de cerca a una de las selecciones favoritas para levantar el trofeo en el verano. Las estrellas de España iluminaron la noche poblana.

La selección dirigida por Luis de la Fuente llegó con varios de los nombres más importantes del futbol europeo y la afición no desaprovechó la ocasión para disfrutar de jugadores que habitualmente sólo observa a través de una pantalla. Desde el calentamiento, los reflectores apuntaron hacia Rodri, Balón de Oro; Marc Cucurella, una de las figuras de la reciente Eurocopa; y Ferran Torres.

No obstante, hubo un futbolista que terminó por conquistar al público: Pedri. Cada intervención del mediocampista español provocó aplausos.

Su nombre fue el más coreado de la noche y antes incluso de hacerse presente en el marcador ya era el favorito de las tribunas. Cuando anotó el segundo gol de España, el Cuauhtémoc estalló en una celebración que reflejó la conexión que había construido con la afición tan solo un par de minutos de haber empezado el juego.

Las camisetas rojas se multiplicaron por todo el estadio. Hubo quienes viajaron desde distintos puntos del país para aprovechar una oportunidad poco común: ver en México a una selección que llegará al Mundial como una de las principales candidatas al título.

La única ausencia que se hizo notar fue la de Lamine Yamal. Muchos aficionados llegaron con la esperanza de observar a la joven sensación del futbol mundial, pero el atacante no fue convocado debido a que continúa recuperándose de una lesión muscular y el cuerpo técnico prefirió no arriesgarlo.

Aún sin una de sus máximas figuras, España enamoró Puebla. Lo hizo con futbol, con talento y con una generación de jugadores que convirtió un amistoso internacional en una noche con aroma mundialista.