Un estudio dio a conocer que los indígenas de los Andes en Perú tendrían una mayor capacidad para digerir las papas, pues poseen el mayor número de copias, entre 85 poblaciones evaluadas, de un gen asociado a la digestión del almidón.Imagen de referencia. Los pueblos indígenas de los Andes fueron los primeros que domesticaron la papa.César Giraldo ZuluagaUn estudio liderado por la Universidad de Buffalo y la Universidad de California (UCLA), en Estados Unidos, dio a conocer que los indígenas de los Andes en Perú tendrían una mayor capacidad para digerir papas.

Luego de analizar a 3723 personas de 85 poblaciones, los científicos encontraron que las comunidades indígenas andinas peruanas poseen el mayor número de copias, a nivel mundial, de un gen asociado a la digestión del almidón (AMY1, denominado amilasa salival).El equipo, que incluyó biólogos evolutivos y antropólogos de Estados Unidos, Perú, Turquía y Puerto Rico, recolectó ADN de hablantes quechua andino peruano y lo compararon con bases genómicas de varias poblaciones humanas modernas. Encontraron que los pueblos indígenas que viven en la actualidad en Perú tienen en promedio 10 copias del gen AMY1, aproximadamente entre dos y cuatro más que cualquiera de las otras poblaciones examinadas.Le puede interesar: Revelan al escorpión más grande, de un metro de largo, que ha existido en la TierraLa adaptación al consumo de almidones, según la investigación, se habría dado partir del periodo en que por primera vez se cultivaron papas en las altas tierras andinas, hace unos 10.000 a 6.000 años. “Los biólogos sospechan desde hace tiempo que diferentes grupos de humanos han desarrollado adaptaciones genéticas en respuesta a su dieta, pero hay muy pocos casos en los que la evidencia sea tan sólida”, declaró Omer Gokcumen, doctor en ciencias biológicas, profesor de la Universidad de Buffalo y coautor del artículo publicado en la revista Nature Communications.Gokcumen aclaró, en todo caso, que no se tarta de que los indígenas andinos hubiesen adquirido copias adicionales del AMY1 cuando empezaron a alimentarse de papas, sino que, quienes tenían menor presencia de este gen, fueron desapareciendo.

En otras palabras, fue obra, según los científicos, de la selección natural. Lea también: La historia del consumo de insectos en los humanos desde hace, al menos, 9.000 añosLos resultados de los investigadores pueden abrir la puerta a estudios más amplios sobre las personas que viven a gran altitud, así como poblaciones que se enfrentan a la escasez de alimentos y a una exposición extrema a rayos ultravioleta y a bajas temperaturas. “La región andina es conocida por ser una zona geográfica muy rica para comprender la adaptación evolutiva humana a la hipoxia, donde los tejidos no reciben suficiente oxígeno”, indicó la coautora del artículo, Abigail Bigham, doctora en antropología y profesora asociada de la UCLA. “Creo que esta investigación resalta la utilidad de los Andes para comprender la adaptación evolutiva humana a otras presiones selectivas ambientales, como la adaptación dietética”.👩‍🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia?

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