Pocas tragedias culinarias contemporáneas son tan universales como abrir un aguacate, utilizar solo una mitad y descubrir un par de horas más tarde, que la mitad restante se ha oscurecido. La buena noticia es que existen ciertos trucos para evitar que el aguacate se oxide, ¡comprobados por los que saben!

El famoso oro verde de la gastronomía mexicana tiene un proceso de oxidación muy rápido y, más allá de la estética visual, este proceso químico es inevitable y puede ocasionar que ya no se utilice para la siguiente comida. El culpable detrás de este cambio de look tan drástico es el oxígeno del aire, el cual, al entrar en contacto con las enzimas internas de la fruta desprotegida por la cáscara, desata una reacción en cadena que altera su apariencia visual, sabor y consistencia.

Afortunadamente, sí puede frenarse esta carrera contra reloj entre el aguacate y su oxidación, ¡llegó el momento de aplicar la ciencia y los trucos de abuelita y chefs profesionales! Esto es un mito enorme, debido a que el hueso o semilla del aguacate no emite ningún tipo de gas mágico, enzima neutralizadora o propiedad antioxidante hacia la pulpa que lo rodea, por lo que no evita la oxidación del mismo.

La única razón por la cual la zona que está directamente debajo del hueso permanece verde y fresca es debido a una acción mecánica de bloqueo: el hueso tapa físicamente esa pequeña porción de pulpa, impidiendo que el aire la toque. El resto del tazón o de la fruta que queda expuesta al entorno ambiental se oxidará exactamente a la misma velocidad con o sin la semilla presente.

Sí es posible evitar que el aguacate se oxide si aplicas estos consejos que pasaron por la aprobación de chefs profesionales y, claro, las abuelitas mexicanas.