Un estudio de la Universidad de Oxford analizó 205 ciudades de más de un millón de habitantes y clasificó a Barranquilla entre las de mayor riesgo de calor. Allí, el estrés térmico continuo, combinado con los efectos del cambio climático y el fenómeno de El Niño, podría alcanzar umbrales peligrosos para la salud de las personas.Imagen de referencia.

La humedad extrema en Barranquilla reduce la capacidad del cuerpo humano para enfriarse a través del sudor.Miguel A. CruzUn estudio de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, analizó el riesgo de calor en 205 ciudades, cada una de más de un millón de habitantes, y permitió comparar directamente la situación de varias ciudades latinoamericanas, particularmente en Colombia, México, Ecuador, Perú, Brasil y Argentina.La evaluación arrojó un panorama preocupante en Barranquilla, donde la humedad extrema ha reducido drásticamente la capacidad del cuerpo humano para enfriarse a través del sudor.

La exposición de las personas, entonces, no se mide en días calientes aislados, sino en un estrés térmico continuo que, combinado con los efectos del cambio climático y el fenómeno de El Niño, podría alcanzar umbrales peligrosos para la salud. Lea también: Desde la Amazonia, Corte Constitucional hace un llamado a proteger territorios indígenasEs por ello que el análisis de Oxford incluyó a esta ciudad costera entre el top 50 de ciudades en riesgo de su análisis.

Los investigadores explican que en lugares como Barranquilla, que ha vivido un intenso proceso de desarrollo urbano e infraestructura vial, el crecimiento debería estar acompañado de “amortiguadores ecológicos”, por ejemplo de arborización urbana masiva. De lo contrario, las poblaciones más vulnerables, como niños y adultos mayores en barrios con poca vegetación, pueden quedar expuestos a los fuertes impactos de las islas de calor urbanas.Cabe aclarar, no obstante, que el estudio, al analizar tantas ciudades, no abarca la “heterogeneidad intraurbana”, es decir, variaciones a nivel de barrio, infraestructura o vulnerabilidad social, factores que los investigadores consideran necesarios para implementar respuestas de adaptación al calor específicas y a nivel local. “No obstante, a medida que se intensifican los fenómenos climáticos extremos y se acelera la urbanización, este marco ofrece una base escalable para diagnosticar el riesgo de calor en las ciudades y respaldar una planificación de adaptación más sensible al contexto”, se lee en el artículo, publicado en la revista Sustainable Cities and Society.Le puede interesar: La novela del caimán llanero, parte 1: algo no encaja en esta historia de cocodrilosPara llegar a estos resultados, los autores evaluaron la exposición de las personas combinando temperaturas y humedad con indicadores de vulnerabilidad, como la edad de la población (porcentaje de menores de 4 años y mayores de 65), los niveles de pobreza (PIB inverso per cápita), la falta de cobertura arbórea como amortiguador ecológico y el alto costo de la energía eléctrica.En contraste con los hallazgos para Barranquilla, el estudio resaltó a Bogotá, con buses y taxis eléctricos, y a Medellín, con su sistema masivo integrado (que incluye metrocables y escaleras eléctricas, como referentes en movilidad sostenible.🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente?

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