La directora de cine Teresa Costantini llevó a cabo un posteo en su cuenta de Instagram en el que se refirió a una disputa judicial con su exmarido, el empresario Eduardo Costantini, de quien se divorció hace tres décadas. En el texto, sostiene que enfrenta una demanda del fundador del Malba para que deje de utilizar el apellido con el que desarrolló gran parte de su trayectoria artística y aseveró que también existe una presentación ante un tribunal eclesiástico para anular el matrimonio que ambos mantuvieron durante 28 años.“Tengo 76 años, cuarenta de carrera artística y un apellido con el que firmé cada película, cada obra, cada guion.

Hoy enfrento una demanda para que deje de usarlo”, escribió en la publicación. En el mismo texto afirmó que la solicitud de nulidad matrimonial estaría fundamentada, según indicó, en una presunta “falta de madurez” al momento de contraer matrimonio.Con una trayectoria de más de cuatro décadas, Teresa Costantini desarrolló una carrera como actriz, guionista, dramaturga y directora.

Dirigió películas como Acrobacias del corazón, Felicitas y No me mates, asimismo de incursionar en el teatro y el cine documental con proyectos como Wainrot, luego de bambalinas, dedicado a la figura del coreógrafo Mauricio Wainrot. Toda su producción artística fue firmada con el apellido Costantini, que la directora reivindicó en el mensaje difundido esta semana en redes sociales.

View this post on Instagram En su descargo, Costantini indicó que considera “incomprensible” que estas acciones se impulsen tres décadas después de la separación y remarcó: “Están logrando lo contrario de lo que pretenden: que todo el mundo sepa que soy Teresa Costantini. Y que pase lo que pase, no van a borrar mi historia ni mi identidad cultural y creativa”.La publicación comienza con una referencia al denominado “efecto Streisand”, concepto utilizado para describir situaciones en las que un intento por ocultar o restringir determinada información termina generando una mayor difusión.

Costantini mencionó el caso de la cantante Barbra Streisand y remarcó que la controversia actual produjo el efecto contrario al buscado.Teresa Costantini recibió numerosas muestras de apoyo de figuras de la cultura y el espectáculo. La actriz Inés Estévez calificó la situación como “una forma tardía de violencia”, mientras que Carola Reyna escribió: “No se puede borrar tu nombre, ni tu sonrisa, tu fuerza, tu humanidad, tu obra”.

Por su parte, el actor Boy Olmi indicó que el nombre es “un símbolo de nuestra identidad” y expresó su apoyo a la directora. También dejaron mensajes públicos de respaldo Verónica Llinás, quien escribió “estoy con vos”, Cecilia Dopazo, que definió la situación como “de locos”, y Sabrina Garciarena.

Entre los comentarios también se destacó el de su hija, Soledad Costantini, quien le expresó: “Sos la mejor del mundo, te amo con todo mi corazón”.Casados durante 28 años y padres de cinco hijos (María Teresa, María Soledad, Mariana, Eduardo y Tomás), Teresa y Eduardo Costantini se divorciaron en la década de 1990. Desde entonces, ella continuó desarrollando su actividad profesional bajo el apellido con el que firmó películas, obras teatrales y guiones.Casos sobresalientesLa decisión de mantener un apellido asociado a una trayectoria profesional después de un divorcio no es inédita entre figuras de la cultura.

La escritora británica Doris Lessing continuó utilizando el apellido de su segundo marido luego de la separación y con ese nombre construyó la obra que la llevó a obtener el Premio Nobel de Literatura. La actriz Susan Sarandon, por su parte, conservó el apellido de su primer esposo luego del divorcio y mantuvo esa identidad pública a lo largo de toda su carrera artística.

La exsecretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright, la primera mujer en ocupar ese cargo en Estados Unidos, continuó utilizando el apellido de su exmarido, Joseph Albright, después de la separación y desarrolló bajo ese nombre su carrera diplomática.La disputa que da a conocer Teresa Costantini es una cuestión regulada por el Código Civil y Comercial. El artículo 67 establece que, luego de un divorcio o una declaración de nulidad matrimonial, la persona deja de estar habilitada para utilizar el apellido de su ex cónyuge.

La norma contempla, no obstante, la posibilidad de que un juez autorice su conservación por “motivos razonables”.