¿Qué le pasa a su cerebro cuando mira un eclipse? La ciencia revela los cambios que pueden ocurrir durante el evento

Circuitos cerebrales profundos y antiguos se activan cuando las personas se reúnen para observar un eclipse solar. José Ángel Morales, investigador del Departamento de Biología Celular e Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que este acto activa la fascinación, una mezcla de curiosidad, sorpresa y emoción.
El experto indicó que no es un simple fenómeno cultural, sino un proceso biológico con base científica estudiada por la neurociencia.Morales indicó que uno de los modelos neurobiológicos más aceptados describe la fascinación como una respuesta a una brecha de información. El psicólogo George Loewenstein propuso este marco teórico, el cual sugiere que la búsqueda de conocimiento actúa como un potente motor interno.
Estudios neurocientíficos posteriores respaldan esta postura.El investigador añadió que un eclipse encaja perfectamente en este mecanismo porque las personas saben lo suficiente para anticiparlo, pero su rareza, complejidad y espectacularidad generan incertidumbre. El experto subrayó que cuando la Luna comienza a tapar al Sol, se activan la corteza cingulada anterior y la ínsula anterior.
Estas regiones cerebrales están implicadas en detectar lo inesperado y dirigir la atención hacia ello.Cambios en la actividad cerebralEn paralelo, disminuye la actividad de la llamada red neuronal por defecto, la cual está asociada a procesos autorreferenciales como la rumiación o el pensamiento centrado en uno mismo. Este cambio de equilibrio cerebral ayuda a explicar la sensación común de olvidarse de uno mismo y centrarse completamente en lo que ocurre.A medida que el eclipse avanza, entra en juego el sistema de recompensa del cerebro.
Regiones como el estriado y el núcleo accumbens liberan dopamina, un neurotransmisor fundamental en la motivación y el placer. Morales indicó que el cerebro no solo responde a recompensas materiales, sino también a la información.
Aprender o resolver una incógnita resulta intrínsecamente gratificante.La fascinación no termina en la emoción del momento. Durante estados de alta curiosidad, el hipocampo, una estructura esencial para la memoria, se activa en coordinación con el sistema dopaminérgico.
Diversos estudios demostraron que esto mejora la consolidación de la memoria y el cerebro marca ese momento como relevante. Estas experiencias intensas también pueden ir acompañadas de respuestas fisiológicas como escalofríos o piel de gallina.
Estos mismos mecanismos se activan cuando las personas escuchan música o contemplan una obra de arte.Intensidad variable entre personasEl experto aseveró que no todo el mundo experimenta esta fascinación con la misma intensidad. Estudios basados en neuroimagen indican que algunas personas, por su organización cerebral, son menos propensas a este tipo de experiencias.Morales remarcó que bajo determinadas condiciones como la depresión o la enfermedad de Parkinson, la capacidad de experimentar interés o asombro puede verse atenuada.
Esto se relaciona con disfunciones en los circuitos de recompensa y en la integración emocional.Las personas con alta necesidad de cierre cognitivo experimentan menos asombro. Un eclipse podría generar más incomodidad que fascinación en estas personas debido a su carácter efímero e impredecible.La fascinación, como desencadenante de la curiosidad, puede entenderse como un mecanismo adaptativo que empuja a explorar, aprender y comprender el entorno.
Un eclipse no es solo un espectáculo visual, sino un estímulo diseñado para convertir la sorpresa en conocimiento.
Information from La Nación (Costa Rica). Edited by: Noticias Today.
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