SANTA FE.— Los precios internacionales de los principales commodities agrícolas continúan bajo presión y registraron nuevas bajas durante las últimas semanas. La combinación de factores climáticos, económicos y financieros modificó el ánimo de los mercados y provocó una fuerte salida de posiciones especulativas que terminó acelerando la caída de las cotizaciones.

Según explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el mercado pasó rápidamente de preocuparse por posibles riesgos productivos a enfocarse en la posibilidad de una oferta abundante, especialmente en Estados Unidos. El resultado fue una fuerte corrección bajista que afectó particularmente al maíz y al trigo, dos de los cultivos más relevantes para el comercio internacional de granos.

El clima en Estados Unidos cambia las expectativas Uno de los factores centrales detrás de la caída de los precios es la mejora de las condiciones climáticas en las principales regiones agrícolas estadounidenses. Luego de algunas semanas marcadas por excesos hídricos y demoras en las labores de siembra, el panorama inició a normalizarse.

Las lluvias registradas en amplias zonas productivas mejoraron las perspectivas de rendimiento y fortalecieron las expectativas de una cosecha abundante. Ante este escenario, los operadores comenzaron a descontar una mayor oferta global de granos para los próximos meses, lo que ejerció una presión inmediata sobre las cotizaciones.

En el caso del maíz, esta situación llevó los precios a niveles que no se observaban desde hacía ocho meses, reflejando la confianza del mercado en el potencial productivo norteamericano. Menos tensión geopolítica y pocas señales desde China A la mejora productiva se sumaron factores externos que también contribuyeron a debilitar las cotizaciones.

Por un lado, las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China continúan sin avances significativos. La ausencia de anuncios concretos sobre una mayor demanda china de productos agrícolas estadounidenses redujo las expectativas de consumo y limitó cualquier intento de recuperación de los precios.

Por otro lado, la menor tensión en Medio Oriente disminuyó parte de la incertidumbre que había impulsado a los mercados financieros durante semanas anteriores. Cuando los riesgos geopolíticos se reducen, suele disminuir también la búsqueda de cobertura en determinados activos, generando movimientos de reacomodamiento que terminan impactando en distintos mercados, incluido el agrícola.

Los fondos aceleraron la caída No obstante, para los analistas el factor que terminó profundizando las bajas fue el comportamiento de los fondos especulativos. Durante las últimas ruedas se observó una fuerte liquidación de posiciones compradas en los mercados de futuros, un movimiento que amplificó la tendencia bajista ya existente.

Cuando los fondos deciden salir masivamente de una posición, la presión vendedora suele generar caídas más pronunciadas que las justificadas únicamente por los fundamentos productivos o comerciales. Ese fenómeno quedó reflejado especialmente en el trigo, cuya cotización pasó de aproximadamente US$ 235 por tonelada a valores cercanos a US$ 210 en un período relativamente corto.

La magnitud del retroceso generó preocupación entre productores y exportadores que comienzan a planificar la comercialización de la nueva campaña. El desafío de vender el trigo 2026/27 Frente a este escenario, Romano destacó la importancia de analizar cuidadosamente las estrategias comerciales para la próxima cosecha de trigo.

La volatilidad de los mercados y la posibilidad de que continúe la presión sobre los precios obligan a los productores a evaluar herramientas de cobertura y alternativas de comercialización que permitan asegurar márgenes positivos. Si bien todavía restan varios meses para el ingreso pleno de la nueva cosecha al mercado, la caída reciente de las cotizaciones constituye una señal de alerta para quienes aún no han definido estrategias de venta.

Los analistas coinciden en que el comportamiento climático en Estados Unidos seguirá siendo el principal factor a monitorear durante las próximas semanas. Cualquier cambio en las perspectivas productivas podría modificar nuevamente la dirección de los precios.

Mientras tanto, el mercado permanece dominado por una lógica bajista en la que la abundancia de oferta esperada, la cautela de la demanda internacional y la retirada de los fondos especulativos continúan marcando el pulso de las cotizaciones agrícolas mundiales.