SANTA FE.— El Gobierno nacional oficializó una actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) que incorpora límites máximos para la presencia de arsénico inorgánico en el arroz y en diversos productos derivados de este cereal. La medida fue consensuada por organismos técnicos nacionales y apunta a fortalecer los controles sobre alimentos de consumo masivo, especialmente aquellos destinados a grupos vulnerables como niños y lactantes.

La modificación fue impulsada por la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL) y se enmarca en un proceso de revisión permanente de las normas de inocuidad alimentaria que rigen en el país. El objetivo es armonizar la legislación argentina con las recomendaciones internacionales y brindar mayores garantías sanitarias a consumidores y productores.

Qué cambia con la nueva normativa La actualización incorpora valores máximos permitidos para el arsénico inorgánico en diferentes categorías de productos elaborados a partir de arroz. Hasta ahora, el Código Alimentario Argentino no contemplaba límites específicos para este contaminante en varios de estos alimentos, por lo que la nueva regulación introduce parámetros concretos para su control y fiscalización.

El arsénico es un elemento químico que se encuentra de manera natural en el ambiente, particularmente en el suelo, el agua y algunas formaciones rocosas. Debido a esa presencia natural, puede ser absorbido por determinados cultivos agrícolas durante su crecimiento.

Entre ellos, el arroz es uno de los productos que suele concentrar mayores niveles en comparación con otros cereales, debido a las condiciones en las que se desarrolla su cultivo. La normativa establece valores diferenciados según el tipo de producto.

Los límites alcanzan al arroz elaborado para consumo humano, al arroz integral, a las harinas derivadas y a distintos alimentos procesados que utilizan este cereal como materia prima. La decisión toma como referencia criterios técnicos desarrollados por organismos internacionales especializados en seguridad alimentaria, entre ellos la Comisión del Codex Alimentarius, creada conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las recomendaciones de estos organismos son utilizadas por múltiples países para establecer estándares de calidad e inocuidad en los alimentos. Desde las autoridades sanitarias remarcaron que la fijación de límites no implica necesariamente la existencia de un problema generalizado en los productos que en la actualidad se comercializan en Argentina.

Por el contrario, señalaron que se trata de una actualización normativa destinada a fortalecer los mecanismos preventivos y mejorar las herramientas de control disponibles para los organismos de fiscalización. Por qué se controla la presencia de arsénico en los alimentos La incorporación de límites específicos responde a una creciente preocupación internacional por la exposición prolongada al arsénico inorgánico a través de la alimentación.

Diversos estudios científicos han señalado que una ingesta elevada y sostenida en el tiempo puede representar riesgos para la salud, especialmente en poblaciones sensibles. Por ese motivo, organismos de salud pública de distintos países vienen impulsando desde hace años estrategias para reducir la exposición a este contaminante mediante controles más estrictos en los alimentos que presentan una mayor capacidad de acumulación.

El arroz ocupa un lugar central dentro de esas políticas debido a su importancia en la dieta de millones de personas y a sus características productivas. En algunos grupos poblacionales, asimismo, constituye un alimento de consumo frecuente desde edades tempranas, lo que refuerza la necesidad de establecer parámetros de seguridad específicos.

La actualización del Código Alimentario Argentino también brinda mayor previsibilidad al sector productivo. Al definir valores concretos y uniformes para todo el país, se facilita el desarrollo de programas de monitoreo y control tanto por parte de los organismos públicos como de las empresas elaboradoras.

Especialistas en inocuidad alimentaria destacan que este tipo de medidas forman parte de una tendencia global orientada a mejorar la calidad de los alimentos a través de estándares basados en evidencia científica. En ese sentido, la incorporación de límites para contaminantes químicos se suma a otras herramientas de control que ya existen para residuos de plaguicidas, metales pesados, microorganismos y diversas sustancias potencialmente riesgosas.

La decisión también fortalece la capacidad de fiscalización de las autoridades competentes, que contarán con parámetros actualizados para realizar controles en la cadena de producción, procesamiento y comercialización de alimentos. Desde el ámbito sanitario subrayan que la actualización normativa debe interpretarse como una medida preventiva destinada a garantizar mayores niveles de protección para los consumidores.

En ese marco, remarcan