El Papa pide a los diputados abandonar la "polarización" y defender "la vida y dignidad humana" frente a "agendas particulares"

El papa León XIV ha tomado la palabra por primera vez en la historia en el Congreso de los Diputados. Ante diputados y senadores -salvo los de Podemos y BNG- y expresidentes del Gobierno, el pontífice ha hecho referencia a la labor legislativa de las Cortes Generales y ha pedido a los representantes de los grupos políticos que abandonen la "polarización".
Es urgente, en su opinión, "construir una cultura de la reciprocidad" y apunta a que la pluralidad política "no debería degenerar en descalificación permanente del adversario". El discurso del Papa ha estado marcado por la actualidad política: ha reclamado cooperación multilateral ante el "drama migratorio", ha cuestionado el rearme de países europeos "ante la fragilidad del escenario internacional" y ha criticado la violencia.El pontífice ha arrancado su discurso refiriéndose a la aritmética parlamentaria y a las decisiones que toman los representantes de la ciudadanía en las Cortes Generales.
Ha hecho una defensa férrea de la "dignidad inviolable de la persona humana", que "no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento". En este punto, sin referirse explícitamente a ninguna norma, ha defendido que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia".
Cuando esta convicción permanece viva, ha insistido, "el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares".La intervención de León XIV ha estado marcada por dicha idea y ha vuelto a reiterar al término de sus palabras que una ley "alcanza su verdadera grandeza cuando puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse". Así que ha invitado a los diputados y senadores presentes a alzar la mirada y recordar que toda decisión de las autoridades públicas "toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír".
Por eso, "junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral".Refiriéndose al concepto de la "cultura del descarte" acuñado por el papa Francisco para describir el sistema económico actual y criticar que se excluye a los más vulnerables, el pontífice ha apelado a reconocer la vida como un valor fundamental. "¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?", se ha preguntado.
Ha insistido en esta afirmación sosteniendo que "la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad". Continuando con la columna vertebral de su discurso, la dignidad humana, León XIV ha recordado el "trágico drama migratorio", que exige "una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos".
En este punto se ha referido a los "traficantes y contrabandistas" que se aprovechan de la "desesperación" de las personas y reclama a los representantes políticos "ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración" a los inmigrantes y refugiados. Con respecto a los países de origen, también apunta a promover el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para "que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida".
Todo ello en el marco de una cooperación multilateral en la que es necesaria "fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas" porque "ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud". El papa ha aludido a los múltiples conflictos bélicos que en la actualidad suceden en varias partes del mundo y ha criticado que en diversos lugares, también en Europa, "vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional", en un momento en que distintos países -también España- están incrementando el gasto en defensa.
León XIV ha realizado un alegato en defensa del derecho internacional y la vía diplomática porque "las armas pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera". El diagnóstico del pontífice es claro: "El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca".
Y en este contexto, la paz se presenta como una "exigencia moral".
Information from 20 Minutos. Edited by: Noticias Today.
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