“Muhamad estuvo ahí, dando la batalla, y durante su administración se dieron varias licencias para proyectos renovables”: Teresita GoyenecheMauricio Dueñas CastañedaHace unos meses, cuando todavía había decenas de precandidatos presidenciales, sonaba dentro de los medios tradicionales el nombre de Susana Muhamad como posible candidata del Pacto Histórico. Su popularidad era escasa y su deseo de ser presidenta parecía nulo, pero las razones para hacer sonar su nombre son suficientes y contundentes.Como ministra de Ambiente, Muhamad lideró a su manera austera y entregada la transformación narrativa hacia lo que ella llama una transición energética justa, una campaña que busca reducir gradualmente la dependencia que tiene el mundo en los combustibles fósiles sin afectar a las comunidades que dependen de él.

Si es cierto que el tema ha sido polémico es sobre todo porque es desconocido y la especulación es mucha. También porque el presidente Petro habla demasiado y le encanta verse radical y aguerrido.

Pero Muhamad estuvo ahí, dando la batalla, y durante su administración se dieron varias licencias para proyectos renovables que buscan aportar a la capacidad eléctrica del país. También hizo una campaña impecable y reconocida dentro de los círculos de la diplomacia internacional, donde Muhamad es considerada una líder y eminencia.

Atrajo inversiones para la transición y la adaptación climática. Y más importante que todo, puso en la agenda internacional una reforma del sistema financiero internacional que apela a la contradicción que hay entre la inminente transición y la deuda.

Un peso que cargan sobre todo países con riqueza natural y pobreza monetaria.Si llegase a acogerse esta reforma, países como Colombia podrían gozar de alivio a la deuda, canje de esa deuda por acciones climáticas, cambios en las condiciones de relaciones históricamente desiguales como las que tenemos con el Banco Mundial y reducción del costo fiscal que implica pensar en el medio ambiente.Claro, para muchos, ideas como las de Muhamad son radicales y crean incertidumbre, ponen en riesgo en el presente inmediato una de las fuentes de ingreso más importantes del país: el petróleo. Pero si pensamos en el mediano y largo plazo, son ideas que nos ponen varios pasos más adelante en lo que será una economía fértil y productiva en un futuro no muy lejano.

Si pensamos en los negocios, hay oportunidad. Yo voté por Petro hace cuatro años y me ha sabido partir el corazón mil veces.

Pero hay luces en su administración y no me arrepiento del voto. Si con Cepeda continúa la campaña que han liderado funcionarios como Muhamad, yo no tengo dudas de lo que tengo que hacer.

Y a los que me preguntan si me arrepiento de mi voto en 2022, les digo: no, amigos, a mí Susana me dio y me seguirá dando toda la razón.