Guillermo Almada llegó este domingo al banquillo más exigente del futbol mexicano. América hizo oficial su contratación como director técnico y le entregó la responsabilidad de suceder a André Jardine, el entrenador que encabezó una de las etapas más exitosas en la historia reciente del club.

No obstante, antes de dirigir un solo entrenamiento en Coapa, el uruguayo ya carga con una declaración que muchos aficionados azulcremas no han olvidado. La frase fue pronunciada en mayo de 2025, cuando todavía era entrenador de Pachuca y disputaba una serie de Liguilla precisamente contra el América.

Aquella noche, luego de un empate sin goles, Almada fue cuestionado sobre una jugada polémica que involucró a Carlos Moreno, portero de los Tuzos. Lejos de evitar la controversia, el técnico fue contundente.

Las palabras recorrieron rápidamente las redes sociales y encontraron eco entre aficionados rivales que históricamente han señalado supuestos beneficios arbitrales para las Águilas. Del otro lado, seguidores americanistas interpretaron la declaración como una crítica directa a la institución.

Más de un año después, el destino colocó a Almada en el mismo lugar al que había lanzado aquella frase. Más allá de la polémica, la directiva apostó por uno de los entrenadores con mejor reputación en la Liga MX.

Durante su etapa con Pachuca construyó equipos reconocidos por su intensidad, presión alta y propuesta ofensiva. También se distinguió por impulsar jóvenes futbolistas y convertirlos en protagonistas dentro de un modelo competitivo.

Su trabajo tuvo recompensas importantes. Conquistó el Apertura 2022 y llevó a los Tuzos a ganar la Copa de Campeones de la Concacaf en 2024, consolidándose como uno de los estrategas más influyentes del futbol mexicano.

Ese perfil terminó convenciendo al América para iniciar una nueva etapa luego de la salida de Jardine. La misión que recibe Almada está lejos de ser sencilla.

Jardine no solamente ganó títulos. Construyó una era.

Bajo su mando, América logró un histórico tricampeonato de Liga MX y elevó el estándar competitivo a niveles pocas veces vistos en el club. Por eso, el reto del uruguayo va más allá de ganar partidos.

Deberá mantener a las Águilas en la pelea por todos los campeonatos, gestionar una plantilla llena de figuras y convencer a una afición acostumbrada a exigir resultados inmediatos. Quien alguna vez afirmó que “el América no se puede quejar del arbitraje” ahora tendrá que defender los colores azulcremas desde el área técnica.

La historia que comienza en Coapa le ofrece la oportunidad de escribir un nuevo capítulo. También de comprobar si los aficionados están dispuestos a olvidar aquellas palabras o si terminarán acompañándolo cada vez que aparezca una polémica arbitral alrededor de las Águilas.