Piensen en las puertas que abren estas posibilidades: recuperar un perfume que fue descatalogado, recrear fielmente cómo olía el siglo XVIII o dar forma a una fragancia que sea capaz de poner a cualquiera de buen humor. Son solo algunas de las vías que se materializan gracias a la intervención de la inteligencia artificial (IA) en el mundo de la perfumería.

El sector, pionero en incorporar esta tecnología, puede presumir ya de una amplia trayectoria de más de ocho años coqueteando con las distintas oportunidades que se han ido presentando. Seguir leyendo