No hay vermut terracero ni comida de táper de oficina ahora mismo en Catalunya que no termine llegando estos días al único tema que interesa a todos y no crispa a casi nadie: el caso Andic. Siempre hay alguien que va por delante, que lo he leído todo sobre el caso y lidera la conversación.

El enterado maneja los nombres de los instructores con soltura y aporta teorías muy trabajadas sobre “la pisada” y la subtrama ecuatoriana.Seguir leyendo...