Alimentos ultraprocesados asociados a mayor riesgo de cáncer, diabetes y enfermedades cardiovascularesTener pesadillas no es malo, pues prepara a tu cerebro para situaciones difícilesLas pesadillas suelen ir mucho más allá de una simple experiencia desagradable durante el sueño. El temor que generan puede sentirse intenso y muy real, provocando reacciones físicas como palpitaciones aceleradas, sudoración o una sensación de angustia que persiste incluso después de despertar.

Con frecuencia, el episodio termina con un despertar repentino en plena oscuridad, acompañado de respiración agitada y de imágenes tan vívidas que tardan varios instantes en desvanecerse. Aunque la persona haya permanecido en la cama durante siete u ocho horas, no es raro que al día siguiente experimente cansancio, somnolencia o la sensación de no haber descansado lo suficiente.

Esta experiencia plantea una pregunta que intriga tanto a especialistas como: ¿es posible obtener un descanso reparador cuando las pesadillas interrumpen el sueño? La respuesta no es sencilla, por los diversos factores relacionados con la calidad del descanso, las fases del sueño y el impacto emocional que estas experiencias generan en el organismo.¿Qué le pasa a nuestro cerebro al tener pesadillas que suelen alcanzar niveles muy altos en algunos episodios?Las pesadillas ocurren principalmente durante la fase REM (Movimiento Ocular Rápido), una etapa del sueño en la que la actividad cerebral alcanza niveles particularmente altos.

Durante este período, el cerebro desempeña funciones esenciales como el procesamiento de emociones, la consolidación de recuerdos y la regulación del estado emocional, según sugieren diversas investigaciones científicas. Los especialistas también subrayan la importancia de diferenciar las pesadillas de los terrores nocturnos.

Mientras las primeras se producen durante el sueño REM y suelen ser recordadas con claridad al despertar, los terrores nocturnos tienen lugar en las fases profundas del sueño no REM. En estos casos, la persona puede manifestar conductas como gritos, movimientos bruscos o signos de angustia, aunque generalmente no llega a despertarse por completo ni conserva recuerdos del episodio al día siguiente.¿Qué le sucede al cuerpo cuando ha tenido una noche de pesadillas ya que los especialistas describen la fase REM?Una investigación publicada en la revista científica Borderline Personality Disorder and Emotion Dysregulation analizó el impacto de las pesadillas frecuentes en la calidad del sueño.

Los resultados mostraron que quienes experimentaban pesadillas reportaban una peor percepción de su descanso nocturno, mayores dificultades para despertarse por la mañana y una mayor incidencia de insomnio. No obstante, al examinar los registros obtenidos mediante polisomnografía, los especialistas no encontraron diferencias relevantes en la estructura general del sueño, la duración de las fases REM ni la frecuencia de los movimientos oculares rápidos, incluso en las noches en las que se registraron pesadillas.

Los investigadores realizaron estudios de polisomnografía ambulatoria durante tres noches seguidas a dos grupos: 17 personas que sufrían pesadillas de manera recurrente y 17 participantes sin este problema. Entre los hallazgos aparece que el organismo permanecía dormido y completaba sus ciclos de sueño, pero la sensación subjetiva al despertar era la de haber tenido un descanso insuficiente o poco reparador.Conoce los avances de los científicos sobre las pesadillas si tenemos en cuenta los aportes de la ciencia del sueñoLas pesadillas continúan siendo un fenómeno que plantea múltiples interrogantes a la comunidad científica ya que aún no logra precisar por qué algunas personas experimentan pesadillas recurrentes sin presentar trastornos psicológicos o neurológicos evidentes.

Asimismo, sigue siendo un desafío sobre si estos episodios son una experiencia ocasional o un problema que requiere atención médica. Otro aspecto es la diferencia entre la calidad objetiva del sueño y la percepción que tiene cada persona sobre su descanso.

Hay quienes sufren sueños perturbadores con frecuencia que suelen despertar con una marcada sensación de cansancio o de haber descansado poco. Los especialistas indican que no conviene restar importancia a una mala noche de sueño únicamente porque se haya cumplido con el número recomendado de horas de descanso.

Dormir es un proceso biológico y emocional que permite al cerebro recuperarse, procesar información y regular las emociones. Es por ello, cuando las pesadillas o los despertares frecuentes interfieren con este proceso, el descanso puede verse afectado incluso si la duración del sueño parece suficiente.

En consecuencia, el sueño resulta tan importante como contabilizar las horas dormidas, especialmente cuando los episodios se repiten y comienzan a impactar en el bienestar diario.VIDEO RECOMENDADO