Hay momentos en la vida en los que uno tiene que elegir entre quien ya te hizo feliz y quien te promete la felicidad, y para que ocurra este momento no es necesario ser de un club de fútbol: basta salir a la calle y que hayan abierto una frutería nueva. El primero ya sabe qué hacer para hacerte feliz o al menos ya lo ha conseguido, y del otro desconoces su método.

El madridismo eligió este domingo a un presidente que hizo el milagro una vez y lo hizo la segunda, y ahora ese madridismo ha dicho que confían en él para hacerlo la tercera. Una suerte de último baile en el nombre de tantas alegrías pasadas.Seguir leyendo