RESISTENCIA.— En un partido que pasaba a ser determinante a pesar de estar todavía en la primera mitad de la temporada, Colón recibía al sorprendente Ciudad Bolívar en la desapacible tarde del domingo santafesino. Con la obligación de volver a ganar para seguir bien arriba en la tabla de la Zona A y no perderle pisada a un Deportivo Morón que minutos antes había conseguido derrotar a Almirante Brown para sostenerse en la cima de las colocaciones, el equipo de Medrán disputaba el único partido en condición de local del mes de junio ante la formación de Diego Funes que llegaba como escolta y en condición de invicto como visitante.

Apostando a la continuidad del buen rendimiento que mostró Colón en el complemento del último partido en Casanova, y por la manifiesta falta de opciones en ofensiva, el DT rafaelino apostaba por sostener los 11 de arranque con el tridente conformado por Marcioni, Sarmiento y Lago con la responsabilidad de abastecer y acompañar a Bonansea. La principal novedad en la previa del cotejo fue, como adelantó El Litoral, la presencia del 9 de la reserva Máximo Ingravidi por primera vez en el banco de relevos en detrimento de Castro, Cano y Castet, que no fueron considerados por Ezequiel Medrán para este encuentro y empezar a encaminar su futuro lejos del Barrio Centenario.

Enfrente aparecía un Bolívar que solo perdió una vez en el torneo y hacía de su solidez defensiva un culto, al punto tal de que pisó Santa Fe con apenas 8 goles en contra en sus primeras 15 presentaciones en la Primera Nacional.Con la experiencia del "Pitu" González en la ofensiva y un equipo humilde pero voluntarioso y sin grandes apellidos, Ciudad buscaba dar otro golpe en la casa de uno de los grandes de la categoría para seguir alimentando el sueño de pelear hasta el final por uno de los ascensos a la Primera Nacional. Luego de un minutos de silencio pero que se llenó de aplausos en reconocimiento y homenaje a la memoria del Indio Solari, el pitazo inicial de Llobet puso en marcha un partido que arrancó parejo, con la visita saliendo a disputar el terreno y la posesión de la pelota de igual a igual.

En este marco, la primera la tuvo Colón a los 6, con un preciso centro de Lago a la cabeza de Bonansea que salió apenas desviado por el primer palo. El primer cuarto de hora estuvo lleno de buenas intenciones pero escasos de situaciones por la falta de precisión de los dos equipos en la zona de definición.

Como casi siempre, Lago era el abanderado de un Colón que buscaba asumir el dominio del tŕamite pero sabiendo que no podía descuidarse con un rival listo para salir rápido a golpear de contra. Precisamente por esa vía tuvo su primera oportunidad la visita, con el centro que cayó desde la derecha para que Caraballo la peine y Sánchez, completamente libre y de volea, la mande por arriba de travesaño en 25.

En la siguiente volvió a avisar Colón con una muy clara y, cuando no, en los pies de su número 10. Bonansea aguantó de espaldas y se la cedió a Lago que desde más de 30 metros sacó un hermoso remate que superó la estirada del arquero Rufinetti y reventó el travesaño.

Llegando a la media hora, y acompañado por el grito de su gente, el equipo de Medrán ya era claro dueño del partido, sumando méritos para abrir el marcador. Precisamente a los 30 avisó Bonansea, que le ganó en el salto a la apresurada salida del golero de Bolívar pero su cabezazo fue rechazado por un defensor en la línea de gol. 2 minutos más la tarde la tuvo de nuevo el 9, luego de un centro rasante de Sarmiento que conectó débil y a las manos de Rufinetti.La tercera para Bonansea llegó sobre los 42, con un centro que Peinipil envió desde la derecha y el ex Patronato cabeceó por encima del horizontal.

El final de la primera mitad mostró una auspiciosa versión de un Colón que sometió al rival y terminó jugando bien cerca del área de Rufinetti pero con una falencia clara: la falta de eficacia. Llobet marcó el final y mandó a los equipos a vestuarios con la gente masticando bronca por la innumerable cantidad de opciones que desperdiciaron los de Medrán para irse arriba en el resultado.

Segundo tiempo El arranque del complemento no hizo más que ratificar las posturas con las que se había cerrado la etapa inicial. Colón asumió definitivamente el control de la pelota ante un rival que concedía la tenencia y acumulaba gente en su propio campo con la sola intención de cortar los circuitos de juego y atacar de contra.

Este mapa de partido representaba un problema para un solución que buscaba sociedades pero no las encontraba y terminaba repitiéndose en centros para la solitaria pelea de Bonansea con los centrales visitantes. Apenas un intento de tijera de Pier Barrios fue lo poco que pudo provocar el sabalero para inquietar a Rufinetti en el primer cuarto de hora del segundo tiempo.

Medrán apostó por el ingreso de Matías Godoy por un extenuado Sarmiento que insinuó mucho más de lo que concretó en casi 60 minutos de acción. Después de casi 20 de minutos de ahogo, el equipo de Diego Funes