La ola no nació en México: el verdadero origen de la tradición que conquistó el Mundial de 1986

Han transcurrido cuarenta años desde que el Mundial de México 1986 catapultó al mundo un gesto de euforia colectiva que hoy se repite en estadios de todos los continentes: la ola. Aunque el fenómeno no nació en suelo mexicano, fue gracias a aquel torneo que millones de personas en distintos países lo vieron por primera vez, y desde entonces muchas culturas lo identifican precisamente como “la ola mexicana”.
La cercanía del Mundial 2026 ha provocado que resurjan historias y curiosidades relacionadas con la Copa del Mundo organizada por México en 1986. Entre ellas, una de las más repetidas asegura que la famosa ola nació en territorio nacional.
No obstante, la historia cuenta algo distinto. El origen documentado de esta celebración colectiva se remonta al 15 de octubre de 1981, durante un partido de beisbol entre los Atléticos de Oakland y los Yankees de Nueva York.
Aquel encuentro sirvió como escenario para una novedosa forma de animación que rápidamente llamó la atención de los asistentes y de quienes seguían la transmisión por televisión. Detrás de la idea estuvo George Henderson, mejor conocido como Krazy George, un popular animador deportivo que colaboraba con los Atléticos.
Luego de varios intentos para coordinar a los aficionados, consiguió que una sección del estadio se levantara de manera secuencial hasta crear el efecto visual que hoy es conocido en prácticamente todo el planeta. La dinámica no funcionó de inmediato.
Los primeros ensayos resultaron desordenados, pero al tercer intento la reacción recorrió gran parte de las gradas y poco después ya avanzaba de forma continua alrededor del inmueble. La difusión televisiva ayudó a que el concepto se popularizara rápidamente y comenzara a aparecer en otros deportes.
Su crecimiento fue tan acelerado que para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 ya era una imagen habitual en distintos escenarios deportivos. Incluso, el 18 de septiembre de 1984, durante un partido entre la Selección Mexicana y Argentina disputado en el Estadio Universitario de Monterrey, los aficionados replicaron la dinámica en las tribunas.
Dos años más tarde, con la celebración del Mundial de México 1986, la ola alcanzó una exposición sin precedentes. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y terminaron por asociar para siempre esta manifestación con el país anfitrión.
México no fue su lugar de nacimiento, pero sí el escenario que la convirtió en un fenómeno global.
Information from Excélsior (México). Edited by: Noticias Today.
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