Roosevelt, los huracanes y tornados, el Goyco y dicen que "para gozar, hay que primero sufrir"

SANTA FE.— “Llegaron justo para la época de los huracanes en Miami… ¿Después se van a Kansas?, es la época de los tornados”. Así nos recibió el “amable” Roosevelt cuando pisamos suelo norteamericano, un chofer cubano al que le gusta mucho el fútbol y que no dudó en mostrarnos el imponente nuevo estadio del Inter de Miami. “Lo hicieron en un año, una monstruosidad”, decía Roosevelt, no sin antes contar, en un viaje de no más de veinte minutos hasta Miami Beach, el pasado, presente y también futuro de esta ciudad que, en su parte más turística, compensa precisamente la existencia de aquellos hoteles que aún desafían, en su construcción, al paso del tiempo y algunos actuales con los lujos – y seguramente los placeres – de una de las ciudades “que nunca duerme”. “La Miami moderna, con esos edificios interminables, los cruceros de lujo y los yates de los multimillonarios, es una Miami que se fue armando en muy poquito tiempo.
La otra, la de las playas, la del turismo, fue mutando y desafiando ese pasado sumida en riesgos y que no tenía el mejor de los conceptos”, cuenta Roosevelt, en lo que se convirtió en el arranque del viaje del multimedios El Litoral a otra cobertura internacional de un Mundial muy distinto a aquel inolvidable – e incomparable también – de Qatar 2022. Pero la historia aún está por escribirse.
Y ojalá que sea con el mejor de los finales. -¡Qué viajecito, Goyco! -¡Ni me hables…! ¿Ustedes venían en el vuelo que salió demorado de Buenos Aires, también?...
Cinco horas de espera en Bogotá… ¡Y yo que tengo que llegar para la cobertura del partido de la selección con Honduras! Con Sergio Goycochea, el héroe de los penales en aquel Mundial de 1990 en Italia, los enviados de El Litoral compartieron un viaje que, en nuestro caso, arrancó en Santa Fe a las 11 de la mañana del viernes y concluyó en Miami a las 6 de la tarde del sábado, hora local.
¿Por qué?, por un atraso en el vuelo Buenos Aires-Bogotá por las condiciones climáticas (mucha niebla, algo habitual en esta época del año), que motivó la pérdida de la combinación Bogotá-Miami. Avianca modificó el itinerario, lo comunicó y apenas bajamos del avión, en Bogotá, ya teníamos asignado el nuevo vuelo (cinco horas más tarde del que estaba programado en un principio), con desayuno y almuerzo pagados por la empresa.
En el caso del arquero subcampeón del mundo, su prisa tenía un objetivo que era inmediato: es el comentarista, junto a Martín Palermo, de DSports y transmitían el amistoso de la selección. Llegó con lo justo.
Cosas que suceden. Y esos imponderables que nunca faltan y que generan las pequeñas historias de viaje, algunas de las cuales iremos contando… Las que se puedan. “¿A ver, Clarita?...
Messi… Messi…”. La pequeña no llega a los 3 años, pero Ignacio y Sofía, sus padres, dos jóvenes cordobeses hinchas de Belgrano, ya le enseñan a nombrarlo.
Es tanta la popularidad y el amor por el “10”, que a los pequeños los incitan a decir Messi antes que mamá o papá. “Programamos este viaje hace más de un año”, cuenta papá Ignacio, que se irá a Kansas a ver el partido con Argelia porque ya tiene entrada asegurada. “Ella va a quedarse en Miami con unas amigas y luego nos reencontraremos en Dallas. Allí veré si podemos conseguir entradas para el partido con Austria” , cuenta Ignacio, que ya vio a la selección en vivo, en el Kempes y en Buenos Aires.
Hincha de Belgrano, así que viene dulce y de festejo en festejo. “En el 2022, Belgrano salió campeón y Argentina también… Ahora, Belgrano volvió a salir campeón… Y no digo más nada, me callo”, dice un Ignacio al que la alegría lo desborda. Y no se despide sin antes mencionar a Thiago Cardozo: “Un fenómeno, hay que comprárselo a Unión y creo que en eso están.
Para ganar un campeonato, hay que tener un buen arquero. Y lo de Thiago fue bárbaro”.
Una primera salida nocturna (con los restos físicos que quedaban luego de tanto viaje), fue para testear la noche de sábado en Miami. La Collins es la referencia ineludible , avenida ubicada a una cuadra de la playa, paralela a Ocean Drive (con su inigualable movida diurna y nocturna) y con un bulevar que la cruza (el Lincoln), ornamentado como si estuviésemos en plena Navidad.
Salir a cenar después de las 22 puede ser un problema en cualquier ciudad de Estados Unidos, menos en Miami, que conserva esas costumbres latinas que tienen su razón de ser: está llena de latinos. Pizza fue el menú elegido para la primera noche.
Pedimos una entera y una caja para llevar lo que sobraba. La caja estuvo de más.
Había hambre, sueño y un compromiso que trataremos de cumplir: hacer el mejor trabajo posible. Y ojalá que sea con Argentina otra vez campeón del mundo.
El sueño de Messi , de Scaloni, del pibito Giay (que está haciendo todo lo posible por meterse en esa lista final si es que no se recuperan Montiel y Molina) y de cada uno de esta Argentina tan pasional y futbolera.
Information from El Litoral (Santa Fe). Edited by: Noticias Today.
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