A las ocho de la mañana, todas las calles de Madrid son los ríos que van a dar al mar, que es, hoy, la Santa Misa del Papa. A contracorriente van algunos que quieren alargar la noche.

También los corredores que no han previsto que decenas de miles de personas saldrían temprano para intentar hacerse con un sitio para la ceremonia. Seguir leyendo