SANTA FE.— "Cuando entré, me enamoré y dije: 'quiero estudiar acá'". Así recuerda Ana Belén Leura, estudiante avanzada de Ciencias de la Comunicación, su primer contacto con la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) .

Como muchos otros jóvenes, su ingreso a la universidad estuvo acompañado por una certeza: sin el apoyo de una beca, ese camino hubiera sido difícil de sostener. Con el programa "Monseñor Vicente Zazpe", a través del Departamento de Bienestar Universitario, la UCSF acompaña desde 2008 a estudiantes de las diócesis del país donde tiene una sede, facilitando el acceso a la educación superior.

En articulación con las Juntas Arquidiocesanas de Educación de Santa Fe de la Vera Cruz, Rosario, Posadas y Reconquista, la iniciativa ofrece becas que cubren entre el 25% y el 100% del arancel durante toda la carrera, según cada caso. La postulación se realiza a través de las escuelas de origen, que acompañan a los estudiantes en el proceso inicial.

Luego, la universidad y las juntas arquidiocesanas evalúan cada perfil y establecen un orden de mérito. Año a año crece el número de estudiantes beneficiados con las becas Zazpe, así como también a través del sistema de préstamos académicos, o los descuentos en el arancel gracias a convenios con instituciones, como sucede con familiares de los Ex combatientes de Malvinas.

Entre el 2023 y el 2026, las becas Zazpe otorgadas aumentaron en casi un 120%, pasando de 64 becados en 2023 a 139 en el 2026. Los préstamos académicos también incrementaron de 127 a cerca de 200; ambas opciones gestionadas desde el Departamento de Bienestar Universitario, y sin asistencia del Estado.

Jóvenes con corazón agradecido Para Juan Bautista West, quien egresó este año del Profesorado en Ciencias de la Educación y está próximo a finalizar su Licenciatura, la beca significó mucho más que un apoyo económico: fue un camino que se abrió para él y ante el cual no pudo permanecer indiferente. "Más allá de la exigencia que a cada uno le suponga su beca, es necesario el compromiso con la propia formación.

La beca te posibilita enfocarte al 100% en las exigencias que tiene una carrera de grado", describió. "Hay que tener agradecimiento porque hubo personas, con nombres, apellidos, e instituciones, que pensaron en nosotros y nuestra historia.

Agradecer a nuestra escuela secundaria que hizo una radiografía de nosotros, nos preparó para la entrevista inicial y nos acompañó con los papeles administrativos. Apostaron por nuestra formación y proyecto de vida.

Es lo más importante: tener un corazón agradecido por la confianza recibida desde ese momento en que uno dice: 'quiero estudiar, aunque no sé si tengo los recursos económicos para hacerlo'", resaltó. Formarse para transformar Quienes transitan o ya finalizaron su formación coinciden en que la beca también implica una responsabilidad social.

No se trata solo de acceder a un título, sino de proyectar ese aprendizaje en la comunidad, y de comprometerse a abrir caminos a otros. "Ese despegue que tuvimos gracias a la beca nos invita a ponernos al servicio en estas instituciones, para que otros jóvenes puedan como nosotros iniciar sus estudios y permanecer.

Eso podemos devolver: acompañar el proceso de andamiaje y construcción de otros perfiles profesionales", comparte el flamante profesor West, quien hoy sigue formando parte de la UCSF desde el equipo de la Pastoral Universitaria. En esta línea, recordó que el programa "hace carne y propuesta la enseñanza como principio de acción transformador, tanto en sus propias vidas comunitarias como en la vida del becado y el futuro lugar donde se insertará profesionalmente.

Lo que hay detrás es una tarea evangelizadora, humana, comunitaria y pastoral". El orgullo de ser becado Tener una beca no es algo que debería dar vergüenza, sino más bien orgullo.

Así lo repitió Juan: "Es un orgullo que otra persona y organizaciones hayan pensado en uno para esta posibilidad. Quien egresa con una beca vive profundamente el esfuerzo de sus padres, el propio y el de sus acompañantes".

Para muchas familias, es un hito significativo, ya que brinda -tal vez de forma única- la posibilidad de que uno de sus miembros obtenga un título. "Es un momento de mucha certidumbre y felicidad porque te das cuenta de que sí se puede, y un título es algo que no te lo quita nadie", describe Juan.

La joven Ana Belén Leura ya se encuentra en el último tramo de la carrera, realizando su Trabajo Integrador Final de carrera. Desde su experiencia reconoce que "la UCSF tiene una familiaridad que ayuda mucho: podés generar confianza incluso con los profesores, tener buenas conversaciones y crear vínculos cercanos que te llevas en el corazón".

En su caso, formó un grupo de amigos en el que varios eran becados, lo que se convirtió en un impulso para el estudio conjunto. West concluyó con un consejo para aquellos que deseen postularse para esta oportunidad: "Tengan confianza y fe en que se puede dar, pero, más que nada, compromiso para afrontar los sacrificios que