Lali en River: la sorpresa de Kylie Minogue, el homenaje al Indio Solari y la conquista de un sueño monumental
“Este disco me enseñó a hacer algo poderoso con la mierda. Me enseñó a creer en la potencia del amor de quienes, a pesar del ruido de este presente en el que vivimos, no entregan el alma.
Por el contrario, se enfrentan al demonio. Es nuestro ‘Acá estamos’.
Y, sobre todo, nuestro ‘Acá vamos a seguir estando’”. La frase, con la que Lali describió el espíritu de No vayas a atender cuando el demonio llama, encuentra este fin de semana su traducción más concreta.
Después de cinco estadios Vélez agotados en 2025 y de una carrera que durante más de una década expandió los límites del pop argentino, la artista llegó por primera vez a River Plate para ofrecer el primero de dos conciertos con localidades agotadas. El dato tiene peso propio: se convirtió apenas en la segunda mujer argentina en encabezar un show en el Monumental.
Pero el significado excede la estadística. River aparece como el punto culminante de una construcción sostenida en el tiempo, la confirmación de una figura que dejó de ser una promesa hace años para convertirse en uno de los fenómenos más convocantes de la música popular local.
La dimensión del acontecimiento pareció impactar a la propia protagonista. Desde los primeros minutos del show, Lali se tomó varias pausas para contemplar el estadio en silencio, sonriendo con una mezcla de sorpresa y complicidad, como si todavía estuviera procesando la imagen de un Monumental colmado para verla.
View this post on Instagram “Lokura”, la canción que abre su último álbum, se encargó de inaugurar la noche, y dejó en claro desde el comienzo cuál sería el tono. Vestida con un traje negro, sombrero y un tapado de impronta rockera setentosa, la cantante apareció rodeada de un despliegue de llamas, pirotecnia, láseres y una imponente pared de luces.
La potencia visual encontró su correlato en una banda afilada y un cuerpo de bailarines que acompañó cada movimiento con precisión milimétrica. “Sexy”, “2 Son 3” y “Tu novia II” terminaron de consolidar una apertura de alto impacto.“Qué fantasía poder decir: ¡Buenas noches, Monumental”, expresó ante la ovación del público. “Uno ensaya tanto y se queda sin saber qué decir frente a esta imagen increíble. Lo logramos.
Ustedes hicieron que esto pase”, expresó la cantante, aún sin poder creer el recorrido compartido con su audiencia.A lo largo de casi tres horas, el espectáculo mostró las distintas facetas de una carrera que aprendió a moverse entre géneros y registros. Hubo espacio para el groove y los guiños al R&B en canciones de sus repertorios anteriores, como “Obsesión”, “Diva” y “Amor es presente”, donde las coristas tuvieron un rol destacado, y también para el costado más provocador y performático de la cantante.
En “¿Quiénes son?”, una de las piezas centrales de su repertorio reciente, la voz de Moria Casán irrumpió a través de un audio que disparó la euforia del estadio. La puesta profundizó el tono irónico de la canción: tanto Lali como sus bailarines aparecieron sosteniendo diarios con el titular “¿Lali vive del Estadio?”, en un guiño irónico a las acusaciones que el presidente Javier Milei lanzó contra la artista durante los últimos años.
View this post on Instagram La idea de enfrentar la hostilidad con humor, uno de los conceptos que atraviesan el último disco, volvió a aparecer más adelante con “Fanático”. Antes de interpretarla, la cantante recordó que la canción nació como una forma de responder a la violencia y la agresión desde la sátira. “La hice para que nos riamos, para que nos expresemos y para hacer nuestra pequeña revolución siendo tantos cantándola”, explicó.Pero el show también reservó espacio para los momentos de mayor vulnerabilidad.
Con un vestido largo, acompañada por los arreglos de cuerdas del Cuarteto Divergente, Lali ofreció versiones particularmente emotivas de “Boomerang”, “Incondicional” y “Perdedor”. En ese contexto llegó uno de los instantes más significativos de la noche.
A pocos días de un nuevo aniversario de Ni Una Menos, pidió un minuto de silencio por las víctimas de la violencia de género. “Por todas las víctimas de la violencia patriarcal que este gobierno niega, por todas las mujeres que han sido asesinadas, por todos los niños y niñas que se quedaron sin sus madres y por las vidas arrebatadas a adolescentes como Agostina y Dulce”, expresó, emocionada. El Monumental, habitualmente asociado al ruido ensordecedor de las multitudes, quedó sumido en un silencio absoluto antes de responder con una de las ovaciones más contundentes de la velada.
La intensidad emocional alcanzó otro de sus puntos más altos con “Ego”, convertida ya en un clásico dentro de su repertorio. Bajo una tenue llovizna que caía sobre el estadio, miles de voces acompañaron cada verso de la canción.
Más tarde, “No hay héroes”, interpretada únicamente con piano, profundizó ese clima introspectivo.La segunda mitad del espectáculo recuperó el pulso festivo. Miranda! se sumó para interpretar “Mejor que vos” y aportó su habitual combinación de humor, teatralidad y extravagancia.
Luego llegó la fiesta electropop de “Histeria”, “A bailar”, “1Amor” y “Motiveishon”, mientras un grupo de drag queens acompañó la interpretación de “Soy”, convertida en un himno de diversidad y orgullo para gran parte de la comunidad LGBT+.No obstante, la gran sorpresa de la noche estaba todavía por llegar. En medio de los rumores que durante las últimas semanas alimentaron la expectativa de los fanáticos, Kylie Minogue apareció sobre el escenario y provocó una de las mayores explosiones de entusiasmo del recital.
La estrella australiana compartió con Lali versiones de “Can’t Get You Out of My Head” y “Padam Padam”, confirmando una conexión artística que ambas vienen cultivando desde el encuentro que mantuvieron durante la última visita de la cantante a la Argentina. Hubo incluso lugar para el humor cuando Minogue indicó a Lali y lanzó un cómplice “I love she”, en referencia al video viral que la argentina protagonizó años atrás.Otro de los invitados de la noche fue Duki, que apareció para interpretar “Plástico”, una colaboración que sintetiza el diálogo cada vez más fluido entre el pop y la música urbana local.El cierre encontró a Lali mirando nuevamente hacia la historia de la música argentina.
Antes de despedirse, fusionó “No me importa” con “Ji Ji Ji” mientras las pantallas proyectaban imágenes del Indio Solari, a días de su fallecimiento. “Gracias, Indio Solari, por tanto”, exclamó, mientras en el público explotaba la agitación de los pogos. El homenaje funcionó como una devolución simbólica de aquel reconocimiento que el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota le había dedicado tiempo atrás, cuando la definió como “esa muchachita que llena estadios”.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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