DOMINGA.– En el verano de 2003 México no lo supo, pero el Cártel de Sinaloa se coronó en el futbol mexicano. Era el 21 de junio y los habitantes de Irapuato, Guanajuato, tenían puesta la atención en el Estadio Sergio León Chávez: el equipo de casa, la Trinca Fresera, jugaría el partido de vuelta de la Final de Ascenso.

Si ganaban los irapuatenses volverían a la Primera División luego de tres décadas de ausencia. Para hacer más dulce la victoria, avanzarían hasta la liga más importante del país dejando en el camino a su archirrival, el también guanajuatense Club León.